Javier Hernández extendió sus brazos y todo México le abrazó. Inteligencia. Cuidado. Contundencia. El Tri hizo válidos los pronósticos, venció a Corea del Sur (2-1) y se encamina a octavos de final del Mundial de Rusia.

Hernández, el jugador más pasional de México, liquidó el partido y anotó en su tercer Mundial un gol (2010, 2014 y 2018). Le pegó “chorreado” y así el balón, mordiendo el campo fue andando a la red, veloz, pero mal golpeado. Un gol al estilo de Javier, a empujones, a regañadientes, pero gol al fin.

Luego abrió los brazos e Hirving Lozano era todo el país que iba a abrazarle después del 2-0. No fue un partido sencillo. Corea, con velocidad y mucho orgullo intentó hacer daño y cuando eso ocurría se encontraba con las manos del arquero Guillermo Ochoa.

Menos de una semana después del deceso de su abuelo, Carlos Vela puso en ventaja al cuadro mexicano a los 26 minutos por la vía del penal, luego de que Jang Hyun-soo torpemente desvió claramente con la mano un servicio de Andrés Guardado dentro del área. El árbitro serbio Milorad Mazic no dudó en apuntar al centro del área.

México, que llegó a 60 goles en los mundiales, dio un paso importante hacia los octavos de final por séptimo torneo consecutivo y lo hizo de la mano de dos de sus figuras más reconocidas.

Hernández, quien marcó su gol 50 con la camiseta del Tricolor, llegó a cuatro anotaciones en justas mundialistas y empató a Rafael Márquez como los únicos mexicanos en perforar las redes en tres ediciones distintas.

Corea del Sur abandonó el contragolpe luego de ponerse en desventaja y se lanzó al frente. El técnico Shin Tae-yong modificó su esquema para la segunda partes a un ataque de tres, pero dejó los espacios abiertos para que México capitalizara en el contragolpe tal y como sucedió en su presentación ante Alemania.

Sacudido por las críticas durante gran parte de su proceso de tres años en el banquillo mexicano, el colombiano Juan Carlos Osorio solo requirió de dos triunfos en el Mundial para conquistar el corazón de la afición mexicana, que se deleitó coreando “El Profe Osorio” en los minutos finales en reconocimiento a su labor.

Son Heung-min descontó por los coreanos en tiempo agregado con un potente disparo fuera del área.