América venció 4-1 a Pumas en el partido de ida de los cuartos de final del Clausura 2018, gracias a la contribución de Jeremy Ménez, quien anotó dos goles y dio una asistencia. Los aficionados del club Universidad disfrutaron menos de 120 segundos de ilusión de Liguilla, porque Matheus Uribe marcó el primer gol del partido antes de los dos minutos de que inició el juego. El colombiano, con otros dos goles, construyó junto al francés la cuarta victoria de Águilas en los últimos seis encuentros en el Estadio Olímpico Universitario, escenario que dejó de representar dificultad para el equipo de Miguel Herrera.

Ménez fue el jugador más influyente en el marcador del partido de ida ante Pumas, porque acertó en la ejecución de los dos penales que le favorecieron a América y porque mandó un pase a Matheus Uribe que el colombiano convirtió en el tercer gol del equipo, pero Jeremy es un jugador que camina por la cancha por lapsos prolongados y por momentos desaparece del juego, porque el balón tarda en llegar a su posición, pero no se perturba.

El delantero francés no necesita utilizar la velocidad o realizar grandes zancadas para aprovechar los 1.83 metros de estatura, a veces incomoda al rival, pero no presiona o simula ser la sombra del oponente, porque además, ya no es joven, tiene 30 años y prefiere guardar sus energías.

Lo que le gusta a Ménez es tener la pelota en los pies, conducirla y dar pases a sus compañeros. A veces se atreve a fintar al rival, hace la simulación de pase y sigue la conducción del balón, y todo lo hace a media velocidad, con una calma que hace que sus rivales crean que puedan quitarle el balón, lo intenta, pero Jeremy salió victorioso en la mayoría de las situaciones, sólo en un par de ocasiones se detuvo por una falta que le cometieron, o porque desistió de conducir el balón para que el árbitro confirmara que el oponente le hizo una falta para detenerlo.

América y Ménez nunca mostraron un gesto de desconfianza o temor ante las 34,350 personas que asistieron al primer partido de la serie en el Olímpico, incluso por los gritos, cánticos y entusiasmo, parecían más aficionados que el número oficial que indicó la Liga MX en el reporte oficial.

Todo comenzó con aficionados apresurados vestidos con la playera de Pumas, buscando la entrada más próxima, la que indicaban sus boletos. Algunos llegaron hasta las gradas cuando Matheus ya había marcado el primer gol de la serie y, cuando ya habían pasado 38 minutos, Pumas ya tenía tres goles de desventaja.

El gol de Nicolás Castillo antes de que terminara el primer tiempo encendió nuevamente la algarabía de los aficionados que habían esperado un año en disfrutar de un juego Liguilla, y en 120 segundos esa ilusión sufrió un golpe. Ménez al minuto 61, otra vez de penal, sentenció el partido a favor de América.

Todavía faltaban 20 minutos de juego y los pasillos comenzaron a llenarse de aficionados de Pumas que abandonaban el estadio. La desventaja de tres goles, perder en casa y la variable de los goles de visitante ponen un escenario complicado para el equipo que dirige David Patiño, quienes necesitan anotar cuatro goles, y no recibir ninguno, para eliminar a América.

“La idea será doblarse en todo sentido, correr el doble, sacrificarnos, dejar la vida dentro de la cancha. Esa es la única forma que podremos, sabemos que tenemos un rival duro, pero confío que podemos dar vuelta a la llave”, comentó el mediocampista chileno Marcelo Díaz.

El defensa español Alejandro Arribas, tampoco perdió la esperanza: “Pumas va a ir al frente y va a estar unido”.

Monterrey saca el empate en la cancha de Tijuana

Con gol de José Ignacio Rivero, los Xolos te Tijuana se mantuvieron con vida luego de empatar 1-1 en casa ante los Rayados de Monterrey. El equipo regiomontano, que salió con etiqueta de favorito se puso adelante en el marcador con anotación del Dorlan Pabón.

Para el partido de vuelta Tijuana está obligado a ganar en la cancha de Monterrey o empatar a dos goles o más para sacar ventaja del gol de visitante.