México.- Motivado, relajado, con su tradicional tono coloquial, Javier Aguirre se declara "preparado" para lo que viene, está convencido que no se le van a doblar las "patitas", ni las "cañitas", y asegura: tengo un montón de ganas de que sucedan buenas cosas para México.

Más de 200 partidos con la Selección nacional como jugador, asistente y director técnico, y siete años de experiencia en Europa son aval suficiente para que Aguirre lance al vuelo una confesión:

"Yo mismo espero mucho de mí, espero en verdad estar a la altura de las circunstancias y que mí equipo lo esté".

En la víspera del viaje a Alemania en donde el equipo se concentrará con miras a su primer encuentro en Europa rumbo a Sudáfrica, que se celebrará el 24 de mayo contra Inglaterra, el director técnico tiene confianza en que la preparación será "limpia", sin lesionados, con buenos resultados y con el apoyo en general. Eso lo entusiasma.

"Me ilusiona mucho la preparación. *Sabes lo que es ir a jugar a Wembley? -inquiere a uno de los reporteros-, es maravilloso. Es un doctorado".

En entrevista exclusiva con Notimex, anticipa un primer diagnóstico de los rivales a los que se enfrentará México en la primera etapa del Mundial: Sudáfrica, Francia y Uruguay tienen defectos y virtudes, está clarísimo. Lo tengo medido, asevera.

Acerca del país sede analiza: es una selección que cambió su técnico también, al igual que nosotros, más o menos en esa época; es un equipo que tiene un amor propio y un espíritu indomable.

"Sus jugadores corren y luchan todo el partido, y encima van a tener el ánimo de su gente, pero futbolísticamente, me da la impresión, están por debajo de las otras dos selecciones", comenta.

Francia -reconoce Aguirre- es más equipo, tiene más talento individual y colectivo, mejor funcionamiento, y Uruguay también. Por eso el partido con Sudáfrica es fundamental, porque luego tenemos que buscar el pase con Francia o Uruguay.

Aguirre asiste a su cuarto Mundial. Estuvo como jugador en México 1986, apoyó a Miguel Mejía Barón en Estados Unidos 1994 y fue el director técnico en el encuentro celebrado en Corea-Japón en 2002. Además es reconocido su paso como entrenador en España, primero con el Osasuna de Pamplona y después con el Atlético de Madrid.

Recibe a los reporteros en un salón del Centro de Alto Rendimiento. Gorra blanca, playera del mismo color, llena de anuncios (un banco, una telefónica, una refresquera y una marca deportiva) y pants oscuros, Aguirre se muestra de buen humor.

Atrás quedaron sus polémicas declaraciones a una radiodifusora española. En una breve referencia al caso en donde se interpretó que no le daba mucho futuro a la Selección mexicana, explica las diferencias entre la prensa española y la mexicana:

"Mientras a los españoles les parece irrelevante el salario, el coche, el reloj, tonterías que aquí llaman mucho la atención; allá se fijan en cosas que dijiste hace 14 años y lo tienen muy presente, y no te sueltan. En fin ni mejor ni peor". Es la lógica de los medios.

Retoma el hilo acerca del partido inaugural del 11 de junio contra Sudáfrica: para mí ese partido es el "Día D", representa tres puntos que son fundamentales para pensar en otras cosas.

"En una inauguración el que pega primero, pega dos veces; la primera impresión es la que cuenta, jugamos contra el local, que estará motivadísimo. Tenemos, además, un muy bonito reto: millones y millones de seres humanos nos van a ver ese día", añade Aguirre.

Señala que en las últimas semanas no paró de analizar innumerables videos de sus rivales, por tanto asegura que tiene muy claro a quién se va a enfrentar, cuáles son sus debilidades y sus virtudes para tratar de anularlos y de que esas virtudes no afloren, y tratar de "hacerles daño en donde más les duela".

A sus 52 años de edad, y con una trayectoria reconocida, Aguirre habla de sus jugadores: Son buenos compañeros, mexicanos comprometidos, seres humanos de excepción, eso hay. Luego, aparte, juegan bien al futbol los cabreras y son disciplinados.

"Soy demasiado exigente conmigo mismo, y más con mis jugadores; esa disciplina dentro y fuera del terreno de juego" es la que marca la pauta. Por lo demás, confiesa que es un mal perdedor y "cuando pierdo me cuesta un poquito asimilarlo".

Destaca que la llegada de Javier Hernández, el Chicharito, refresca muchas cosas, al igual que Giovanni Dos Santos y Carlos Vela -ambos de la misma edad-, o Efraín Juárez, Héctor Moreno, Pablo Barrera y Andrés Guardado, son jugadores de 22 y 23 años; estos chavos nos dan vida, ilusión, su hambre por jugar, contagia.

'*Qué cuál es mi sueño?, me cuesta mucho soñar, soy un cuate demasiado pragmático, demasiado aterrizado, hasta exagero a veces. No sé qué va a pasar, dónde estaré. Y eso mi gran amigo Octavio Rivas -un reconocido psicólogo que durante años trabajó en los Pumas de la Universidad-, siempre me lo ha criticado', finaliza.

BVC