El América de Gustavo Matosas se reencontró con el triunfo, más no con la contundencia, ésa virtud que tanto extrañan en el plantel azulcrema, que de haber andado fino esta tarde se hubiera llevado un marcador holgado de regreso a casa. Ante la poca puntería de las Águilas, el actual campeón del futbol mexicano tuvo que conformarse con imponerse 1-0 a Tigres, club que sufrió su tercer descalabro en apenas cuatro jornadas.

La acción que permitió que la afición americanista se fuera contenta a casa, y al técnico local con más calma luego de sumar tres unidades, se dio al minuto 20, luego de que Oribe Peralta dejara claro que los hombres de ofensiva vestidos de amarillo tienen pleito casado con el gol. Y es que el seleccionado nacional había recibido un pase medido de Darwin Quintero, quedando de frente a las redes y rematando por un costado cuando todo el estadio estaba listo para gritar la anotación.

Para fortuna de la afición muy pronto les llegó su revancha en una jugada en la que Darío Benedetto dio la cara por la delantera local, rematando con la frente, a segundo palo, otra pelota que había salido de los botines de Quintero.

De ahí en adelante sólo hubo oportunidad para que Matosas aumentara su preocupación por el bajo nivel de contundencia de sus atacantes. Y es que antes de que concluyera la primera mitad Benedetto se perdió el segundo cuando sólo tenía que rematar con seguridad y machucó el balón que fue por un costado.

Por Tigres lo que hubo que contar fue un tibio intento de Darío Burbano con un tiro centro que pasoó apenas cerca, y un frentazo de Joffre Guerrón que dio un buen susto a las Águilas.

Para la segunda etapa las cosas no cambiaron y América volvió a desperdiciar una importante en la persona de Quintero, quien solo y de frente a las redes decidió disparar con más colocación que fuerza, sin lograr encontrar el fondo del arco gracias a la atajada de Nahuel Guzmán.

De lado de los visitantes, y gracias a que los azulcremas bajaron su intensidad, dos intentos, uno de Guerrón y otro de Guido Pizarro, ambos resueltos por Moisés Muñoz, fueron las jugadas más importantes de un compromiso que vino a menos en sus últimos 20 minutos.

Al final, con el silbatazo del juez central que decretó la segunda victoria de América en el torneo, mientras la afición se fue sonriendo a casa, Gustavo Matosas se dirigió al vestuario serio, pensativo y consciente de que si sus delanteros no recuperan la contundencia le esperarán semanas llenas de lamentos y sufrimiento.

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