En el último lustro, la liga de futbol de Argentina ha perdido poderío. La visión de imponer como modelo de negocio la exportación del talento juvenil resultó en el agotamiento del sistema. En ese tiempo, la liga ha descendido cinco lugares en el ranking de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Futbol.

Sergio Levinsky, periodista y sociólogo argentino, comentó a El Economista que el problema es la importación de un sistema ajeno a la esencia del futbol argentino, ponderando la fuerza física sobre el talento y la táctica. Se adoptó un sistema europeo para responder a las necesidades del mercado; los dirigentes vieron la oportunidad de hacer negocio con la venta de los jugadores , indicó.

Asimismo, los dirigentes se ven presionados por los hinchas, que exigen resultados. Si pierdes tres partidos, eres el peor. Si ganas los dos partidos siguientes eres el mejor , comentó Abel Alves, exjugador, entrenador, encargado de la escuela de Boca Juniors en México. Además, el ímpetu de los jugadores juveniles decae cuando se consolidan en primera. Los jugadores en fuerzas básicas se esfuerzan, nos piden consejos; cuando llegan a Primera, dejan de ir a pelear el balón , agregó Alves.

Levinsky y Alves coincidieron en que, actualmente, hay poco talento para exportar. Los sistemas de juego extinguieron a los extremos y creativos; además, los jóvenes no tienen interés genuino por el deporte, el futbol perdió sentido en cuanto al placer, ahora sólo es un trabajo .

Durante la temporada 2006-2007, Agüero, Higuaín y Gago rindieron 54 millones de euros a la liga; en la presente temporada, el fichaje más alto fue por Lucas Ocampos a Mónaco y 11 millones, según Transfermarkt. Hace un lustro, la liga exportó 118 millones de euros en jugadores; la temporada pasada, sólo obtuvo 43 millones, 64% menos ingresos.

La violencia no se extingue

Un informe de la ONG Salvemos al futbol revela que en el 2012 ocurrieron 11 muertes relacionadas o provocadas por el futbol, el doble del año anterior. Los conflictos se traspasan a las calles y alrededor del estadio , opinó Alves respecto del decreto que impide afición visitante en los estadios. Argentina ha implementado diversos mecanismos para frenar la violencia; sin embargo, las medidas no son para las barras. Ellos pasan sin ser detectados por los sistemas de seguridad , opinó Levinsky.

El futuro del futbol argentino no vislumbra una mejor condición, sobre todo cuando la Asociación de futbol prepondera lo económico sobre lo deportivo.

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