Urbanización, imagen hacia el exterior de un país sede, descontentos entre las masas y crisis económica, entre otras categorías, son aspectos que se involucran en el ámbito social de unos Juegos Olímpicos.

Ariel Rodríguez Kuri, doctor en Historia de el Colegio de México y quien ha elaborado trabajos acerca de Juegos Olímpicos, en entrevista con El Economista, destaca dos impactos que una justa de esa índole tiene entre la sociedad.

Uno, relativo a lo urbanístico: Son aquellas modificaciones en las que interviene la autoridad en el diseño de la ciudad y algunos espacios (instalaciones deportivas, hotelería y vías de comunicación) en los que los Juegos tengan lugar.

El segundo tiene que ver con la imagen que esa ciudad sede proyecta al mundo y la posibilidad de que esa ciudad sea un referente cultural, de negocios, turísticos , afirma el investigador.

Mientras que Richard Cashman, director del Centro de Estudios Olímpicos en la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, añade en su documento El Impacto de los Juegos en las sedes Olímpicas que entre los factores que atañen a la sociedad de una ciudad electa para organizar JO está la intervención de la comunidad a través de consultas y propuestas, además de la participación de voluntarios.

Sociedad Británica, insatisfecha

Acerca de cuál podría ser la atmósfera social para la cita veraniega, Rodríguez Kuri expresa que ya hay tres elementos a considerar, siendo el primero la magnitud de la crisis económica en Reino Unido, la cual, explica el doctor, no estuvo contemplada cuando se solicitó la candidatura y es tan severa como la de 1929.

El punto dos lo atribuye al descontento social, tal como ocurrió con los motines ocurridos en la capital inglesa y suburbios en el 2011. Mandaron una señal de que la supuesta armonía, simetría, organización y civilidad de Londres no tiene el grado que se le había atribuido .

La tercera causa es la seguridad: Una porción muy importante del presupuesto debe ser invertida en la protección de atletas, periodistas, jueces, dignatarios y público. Los Juegos siempre se convierten en una tentación para quien quiera perturbar .

Una sociedad no es mejor con JO

Ariel Rodríguez afirma que los JO son un momento de celebración bella, un poco pagana, que rompe ciertos rituales de cotidianidad por lo que deben ser vistos como una fiesta, un gran carnaval, pero no necesariamente transforman a las sociedades .

El especialista agrega que el evento no modifica los hábitos y tradiciones de una ciudad. No hay un antes y un después con motivo de los Juegos Olímpicos. Son un enorme acto político, de mercado y propagandístico. No se puede vivir en el mundo moderno sin organizar ese tipo de reuniones , concluye.

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