La marca de ropa deportiva China, Li-Ning llegó a México en el 2018 con un plan de expansión con 13 tiendas en distintos estados en tres años y un posicionamiento descentralizado. Tomó mayor fuerza al alcanzar un acuerdo para patrocinar al Comité Olímpico Mexicano (COM) para el ciclo olímpico que supone Centroamericanos, Panamericanos y el próximo año, los Juegos de Tokio.

“Este patrocinio significa establecernos en la parte de credibilidad y derrama económica. Lo vimos en Panamericanos, que están lejanos de la relevancia de Olímpicos. Mucha gente comenzó a ubicar Li-Ning. A partir de que nos vieron ahí, se interesaron por nosotros”, menciona a El Economista Juan Jardel, director de la marca en México.

Por esta situación, el momento cumbre para la marca era Tokio 2020, evento para el que Jardel expresa que realizaron una inversión cercana a 3,000 dólares sólo en hacer los uniformes. Sin embargo, el aplazamiento del torneo por la pandemia del Covid-19 significó un cambio drástico.

“Los Juegos Olímpicos era la manera que teníamos para darle visibilidad a la marca este año. El cambio de fecha afectó directamente nuestros planes”, expresa Mariana Casanueva, directora de Marketing.

Entre las distintas estrategias se encontraban promoción en espectaculares, camiones, redes sociales, comercializar los productos de los atletas en tiendas y otros planes que tuvieron que poner en pausa.

Uno de los principales contratiempos fue la falta de una fecha oficial para los Olímpicos, que son la mayor inversión en el apartado mercadológico. Esto frenó la disponibilidad del presupuesto para otros sectores de la marca.

Por ello, cuando se anunció que la justa se realizará del 23 de julio al 8 de agosto del 2021, pudieron enfocar sus esfuerzos en otros rubros.

Con la situación actual de coronavirus, la estrategia se centra en el apartado de Trainning, principalmente porque los consumidores se encuentran en sus hogares y es la manera en la que pueden realizar prácticas deportivas.

Respecto a la planeación de los uniformes, los ajustes por el Covid-19 no significaron pérdidas porque se encontraban en los distintos procesos de diseño y preparación que involucra el producto. Sin llegar aún a la fabricación de las más de 6,500 piezas que implica patrocinar al COM.

“En realidad teníamos tanto trabajo previo, que el coronavirus no nos afectó tanto. Aunque en China estaban en cuarentena, la gente trabajó desde casa y nunca se desconectaron. Todo seguía moviéndose de la manera planeada”, explica Juan Jardel.

Las 6,500 piezas son de un kit con gorras, polos, shorts, entre otros productos, que serán utilizados por toda la delegación cuando no están en competencia oficial.

Inclusive, para poder estar en la Villa Olímpica, es necesario portarlos porque Li-Ning está dentro de las marcas acreditadas.

En cuanto a los uniformes de competencia es distinto porque en algunas actividades los deportistas tienen permitido utilizar sus propias marcas.

Además, los procesos de diseño a causa de estar en constante comunicación con las federaciones de cada deporte involucran mayor tiempo.

La estrategia en torno al próximo año que se llevarán a cabo los Olímpicos se desarrolla de igual manera, inclusive el aplazamiento significa mayor rango de tiempo para traer los uniformes desde China en barco y no en avión, para ahorrar recursos.

Sobre el desarrollo que significa para la marca el convenio con el COM, los directivos expresaron a este diario que en el 2019 el retorno de inversión fue de 10 millones de pesos, de los cuales, 7 de ellos fueron respecto a los uniformes que presentaron en Panamericanos.

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