En el inicio de la Fórmula 1 en Austria el barullo de los aficionados no pudo competir contra el sonido del motor en el Red Bull Ring, el protocolo permitía únicamente al personal esencial y algunos medios selectos; el contacto se mantuvo al mínimo y el uso de equipo de protección personal como cubrebocas fue prioritario; se redujo el número de personas sobre la parrilla.

Se omitió el desfile de pilotos ante la ausencia de aficionados, sin embargo el inicio de la competencia se encontró abanderado por un acto simbólico a manera de protesta por la injusticia contra las personas afrodescendientes: antes de la interpretación del himno de Austria, 14 de los 20 pilotos que usaban camisetas negras con la frase End racism se arrodillaron sobre la línea de salida en la cual se leía el mismo lema.

A diferencia de sus compañeros, la playera del vigente campeón, Lewis Hamilton, mostraba el lema Black Live Matters. Para el británico el movimiento social toma mayor relevancia al estar inmerso en un deporte caracterizado por la falta de diversidad: Hamilton es el único piloto de color en la F1.

Hamilton es una minoría en la parrilla, pero ha dejado una gran huella: es seis veces campeón de F1, sólo detrás de Michael Schumacher. Su desempeño deportivo le ha traído cuantiosas recompensas: es el décimo tercer atleta mejor pagado según el ranking Forbes de 2020. Sus ingresos por patrocinios suman 12 millones de dólares, mientras que recibe 42 millones de Mercedes Benz. De acuerdo con The Times, es el deportista británico más rico con una fortuna cercana a 250 millones de euros.

Aparte de sus habilidades como piloto e inversionista, Hamilton utiliza su plataforma para promover la justicia social. En 2017 ya había mostrado su apoyo a la NFL en el movimiento Take a Knee contra la brutalidad judicial y la injusticia social hacia la población de color. El piloto busca educar, educarse y hacer presión para que las marcas a las que representa y la industria en la que se desarrolla ejerzan responsabilidad.

“No soy solo un piloto de carreras, hay mucho más en mí. Es solo una pequeña parte de quién soy. No creo haber hecho lo suficiente para apoyar las protestas. Creo que siempre puedo hacer más, la política es muy interesante, hay mucha gente muy poderosa en este país y es fácil para la gente que no está afectada tener la opinión contraria. Les apoyo, pero a la vez estoy aquí para hacer un trabajo y no voy a permitir a quien sea esa gente tan importante, que me paren para hacer las cosas que amo”.

Sus tareas de responsabilidad van más allá del automovilismo y las refleja en distintas asociaciones comerciales. En junio se convirtió en embajador de la educación por la ONU y desde hace un par de años su preocupación por el cuidado del planeta lo llevó a convertirse en vegano y activista medioambiental.

Mercedes-AMG Petronas F1 Team y Puma lo acompañaron en su campaña contra el racismo. La firma de ropa vistió de negro a los competidores del equipo, mientras Mercedes tiñó de negro sus monoplazas, además incluyó el mensaje End Racism y y el arcoíris de We race as one en los retrovisores; también ha impulsado el uso de fuentes de energía renovables. La F1 aporta una huella considerable de carbono: en 2019 reportó 256.5 toneladas de CO2.

La asociación de la marca de moda Tommy Hilfiger con el deportista lo ha llevado a crear una colección en la que el 75% de sus diseños son sustentables.

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