La alegría llegó en el último suspiro. Justo cuando la afición ya abandonaba el estadio Azteca Ruben Sambueza era perseguido por sus compañeros quiénes lo rodearon con los brazos para festejar el gol que le dio al América su primer triunfo del clausura 2013. De la mano del volante sudamericano las Águilas triunfaron 2-1 a Monterrey en un partido lleno de imprecisiones que dejo claro que ambos clubes están aún lejos de su mejor versión.

Parecía que Águilas y Rayados se iban a ir entre abucheos empate en el marcador y con la imagen de Miguel Herrera, entrenador de los locales, haciendo un gran berrinche tras ser expulsado del partido como lo más destacado del compromiso. Pero no. José maría Basanta no lo quiso así.

El capitán de Monterrey perdió la concentración en el último suspiro, extendió su brazo y saco una pelota enviada por las Águilas regalando un penal cuando el cronometro marcaba los 92. Esa acción hiso explotar al Azteca, enfurecer a Víctor Manuel Fusetich, entrenador del Monterrey, quien ya saboreaba el empate que habían generado los tanto de Walter Ayoví, también desde el manchón penal, y de Jesús Molina quien había equilibrado el marcador con la frente.

Tras el cobro de Sambueza no hubo tiempo más que para festejos amarillos y lamentaciones de los visitantes mientras en algún palco del inmueble el Piojo Herrera por fin festejaba una victoria en su debut como local en la liga.

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MFH