Argentina penaba y sufría de nuevo con un resultado ajustado contra Corea del Sur, pero despertó el notable goleador del Real Madrid, Gonzalo Pipita Higuaín, para sellar una goleada por 4-1 que le hizo ver de nuevo el cielo sin nubes al equipo de Diego Maradona.

Higuaín marcó el primero de su cuenta y segundo de la albiceleste a los 33, con golpe de cabeza, cuando parecía que el partido sería un paseo de entrenamiento frente a un equipo sólo empeñado en defenderse, ni siquiera acertaba a hacerlo bien cuando Park Chu-Young, a los 17, batió su propio arco.

Pero al descontar Lee Chung-Yong, a los 46, cambiaría la dinámica del encuentro. Sin embargo, los goleadores de raza, como Higuaín, son parecidos a esos boxeadores que pueden ser dominados técnicamente y a veces quedar contra las cuerdas, hasta que meten un golpe de nocaut capaz de derribar una pared.

Pipita es un experto oportunista del área y estaba en el lugar apropiado en el momento justo cuando Leo Messi, en una de las ráfagas de talento que mostró en el encuentro, rompió la muralla coreana y forzó una jugada que dejó la pelota de rebote al lado de la línea, a gusto del número nueve.

Y fue Sergio Kun Aguero, que había ingresado en la segunda etapa por Carlos Tevez, quien puso un hermoso centro para que Higuaín tuviera por fin su día tan soñado con la Selección Argentina.