Francisco Campos aprendió a tirar el tenedor por Hugo Lizárraga, perfeccionó sus lanzamientos con los consejos de Vicente Romo y Fernando Valenzuela lo instruyó en la forma de tirar el screwball.

“El lanzamiento con el que más me identifico es el tenedor, al que le doy gracias por mi carrera de ponches. Mi recta también es considerado un lanzamiento muy bueno, pero con el tenedor es con el que he ponchado a la mayoría de los jugadores contrincantes”, puntualizó el pitcher originario de Guaymas, Sonora.

Con 45 años de edad, se ubica como el cuarto lanzador en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol con más ponches hasta el momento, acumula 2,157 y fue líder del rubro en la campaña 2002, 2004, 2005, 2007 y 2008. En el circuito de verano y de invierno del 2001 al 2003 mantuvo el dominio —en la Liga Mexicana del Pacífico ocupa la décima posición, con un récord de 953 ponches.

“El tenedor es un lanzamiento con el que engañas totalmente al bateador y no todos los pitchers lo pueden lanzar por la dificultad”, añadió.

La dificultad al atrapar la bola cuando Hugo Lizárraga realizaba ese lanzamiento hizo que Francisco Campos, cuando era receptor, le cuestionara cuál era su secreto al tirar la bola.

“No es un lanzamiento fácil de hacer, tiene sus puntos en los cuales hay que llevarlo a 100% para que sea exitoso”, expresó.

Campos lo aprendió rápido y cuando lo hicieron pitcher le preguntaron sobre los lanzamientos que sabía hacer y respondió entre risas “recta y tenedor”.

“Era inexperto en el ámbito del pitcheo y ese lanzamiento me salía muy bien, fue con lo que me defendí y con lo que aprendí a enfrentarme a grandes bateadores”, comentó.

El que sea apodado como Pancho Ponches tiene como origen enero del 2002, en una serie final entre los Tomateros y Venados en el que poncha a 18 bateadores.

En su carrera de más de dos décadas en el circuito de verano, acumula 197 juegos ganados y su objetivo es llegar a los 200 para retirarse, además, es el último jugador en ganar la triple corona en la temporada del 2004.

Mientras que el Liga Mexicana del Pacífico fue nombrado pitcher del año en la temporada 2003-2004, ocupa la octava posición en relación con el porcentaje de juegos ganados (199-77).

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En contra de su voluntad, Francisco Campos tuvo que hacer el cambio de receptor a lanzador, transición que describió, en su momento, fue muy difícil, aunque antes de ser profesional había ocupado la misma posición.

La petición la realizó su mánager Javier Martínez, porque Francisco no podía mantenerse en cuclillas consecuencia de una fractura en el tobillo y por lo cual se sometió a una cirugía.

“Él me miraba las aptitudes, que yo podía ser mejor pitcher que catcher”, indica el pelotero, quien se rehusó en un inicio.

Tomar la decisión no fue sencillo, pero en aquel momento le dio confianza el apoyo que recibió del entrenador y directiva de los Piratas de Campeche.

“Tú puedes seguir siendo catcher, pero como pitcher puedes ser mejor”, le expresó Javier Martínez a Francisco.

Además, el mánager le hizo la promesa de que lo regresaría a su posición en caso de que los resultados no fueran óptimos. Lo único que sucedió fue que ya no volvió detrás de home. “Los resultados fueron totalmente de llamar la atención, hasta yo me impresioné”, comentó el pitcher de los Piratas de Campeche.

Campos disputa su temporada número 24 en la Liga Mexicana de Beisbol y es uno de los jugadores activos que acumula más de dos décadas en el circuito en conjunto con Pablo Ortega (Tigres de Quintana Roo) y Rafael Díaz (Toros de Tijuana). Aunque aseguró que de no hacer el cambio de posición su carrera ya hubiera terminado.

Además, explica que ser receptor le sirvió para aprender el proceso de llevar al lanzador, “siempre he dicho que ése fue el factor más importante para que fuera un pitcher exitoso” y destaca que todo lo aprendió muy rápido, es disciplinado para llevar una “carrera totalmente recta y longeva. Soy un jugador que no fuma, no toma, no se desvela, soy algo apático en ese aspecto, pero los resultados me llenan de satisfacción”.

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—¿De qué forma cuidas tu brazo para evitar lesiones?

—El cuidado de mi brazo es físico atlético, no me queda duda de que cuando le das un mantenimiento físico a tu cuerpo lo vas a mantener saludable. Me he preocupado de tener una actividad atlética por medio del gimnasio, de preparación física y me ha ayudado a tener una vida más saludable, porque siempre he dicho que las lesiones son de una mala preparación, de un brazo no preparado para lanzar.

—¿Cuál es tu rutina cuando subes a la loma?

—Trato de descansar lo más que se pueda y alimentarme en las horas adecuadas, muchas veces nos equivocamos, comemos en horas no adecuadas y venimos hasta llenos a lanzar y eso nos perjudica. Trato de cuidar esos pequeños detalles, de no venir con sueño y al estadio acostumbro llegar dos horas antes, con el tiempo suficiente, para hacer mi entrenamiento previo y estar a 100 por ciento.

—¿Pensaste en algún momento ser relevo?

—Nunca me llamó la atención y a estas alturas del partido no me interesa mucho inventarle, todo la vida he sido abridor y venir a ser relevo es una situación muy diferente, es una preparación totalmente diferente y te lo digo porque yo ya estoy en una etapa en la que estoy de coach de pitcheo en la Liga Mexicana del Pacífico.

No me ha pasado por la mente cambiar y el día que quiera hacerlo, mejor me retiro, porque no quiero entrar en un departamento en el cual no esté preparado, además ya estoy complacido con el beisbol. Seguir siendo un relevo es como seguir intentando y querer ser terco en lanzar y en el beisbol estoy totalmente complacido.

—¿De qué forma se describe como pitcher?

—Soy una persona más pensante, más cuidadosa en las decisiones.

—¿Cuáles fueron los bateadores que más le ha costado trabajo enfrentar?

—Óscar Robles no te desperdiciaba un lanzamiento que estuviera en la zona, porque te lo conectaba y, si lo dirigía a alguno de tus compañeros, era out, si no era un hit seguro, era uno de los peloteros que se me dificultó y Matías Carrillo que fue bastante dañino a mi carrera.