Buda decía que era más importante cuidar la mente que el cuerpo. Roberto Baggio, era budista, pero su mente lo traicionó en una ardiente tarde de California en el verano de 1994.

“Mi karma es el sufrimiento”, dijo Roberto, el futbolista italiano con mayor relevancia de la década de los 90. Falló el penal con el que su país perdió la posibilidad de ganar el Mundial en Estados Unidos ante Brasil.

El budismo tiene como uno de sus preceptos que si logras sanar tu mente llegarás a un estado de liberación, alivio, paz. Algo falló. Semanas después de lo que ocurrió, Roberto —el Divino, como le decían— expresó que su error la podía atribuir a dos cosas: al cansancio o a que el “fantasma de Ayrton Senna fue el que hizo que tirará el balón afuera”.

Pero para los psicólogos y los científicos, lo que le ocurrió al futbolista italiano con mayor talento y clase de los últimos 40 años tuvo su origen en su cerebro.

Estrés, miedo, presión, agotamiento. ¿Cómo pueden los jugadores manejar el estrés cuando el mundo tiene clavado los ojos en ellos?

El doctor de FIFPro, Vincent Gouttebarge, da una pista para empezar: “Contrario a lo que las personas creen o piensan, la vida del futbolista tiene muchos lados obscuros”.

La FIFPro, la asociación de futbolistas profesionales en el mundo, detalló en su último informe de salud mental que 39% de los futbolistas vive algún tipo de ansiedad y depresión, 23% con trastorno de sueño y 15% con angustia.

Lo que le ocurrió a Baggio es poca cosa, nada comparado con lo que le sucedió a Robert Enke, portero alemán que se suicidó en el mejor momento de su carrera. Años después de aquella tragedia, su esposa Teresa, relató: “Un día me dijo, ‘si tú supieras lo que pasa en mis pensamientos, quizá te volarías la cabeza’”.

Ronaldo convulsionándose en el vestidor previo a la final contra Francia en 1998; Baggio, el Divino, fallando un penal; Lionel Messi vomitando en pleno partido; el “puta madre” de Jorge Rodríguez tras fallar el penal de México ante Bulgaria. El estrés y la presión se generan en la cabeza, bajan por el cuerpo y algunas veces estropean tu vida.

El informe de FIFpro lanzó una recomendación a los equipos en el cuidado de la salud mental: “No se debe subestimar y debería ser un tema en el que los clubes pongan atención y destinen recursos”.

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¿Cómo se controla el estrés, la ansiedad, cómo regulan su mente los futbolistas que participan en un Mundial?

El psicólogo de los Servicios Médicos Sanitas de España, Julio de la Morena, dice que el entrenamiento psicológico es necesario para generar escenarios de la realidad.

-Automotivación.

-Autocontrol.

-Superación a la adversidad.

-Manejo de foco de atención.

Son algunas de las soluciones para controlar la mente, educarla.

Alejo García Navarro, especialista del Colegio Oficial de Psicólogos, dice que también las películas o música son útiles para un estado mental de motivación.

En la selección mexicana, por ejemplo, Imanol Ibarrondo, experto en coaching, ha trabajado con el Tri en los últimos años y ahora mismo es el encargado de sobrellevar anímicamente al equipo, sobre todo, en la crisis después de la publicación de fotos de una fiesta.

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El cortisol provoca que los futbolistas hagan mal su trabajo. Entre más producen, menos habilidosos son. En otras palabras, la llamada “hormona del estrés” genera condiciones que reducen las capacidades físicas. De acuerdo con la Universidad Internacional de La Rioja, esta sustancia provoca que se fallen pases fáciles, haya dificultad para concentrarse, el jugador puede ser más lento, hay cansancio.

“El estrés, la depresión, la tensión no sólo pueden causar un malestar mental en el futbolista, eso se traslada a las lesiones físicas”, dice Vincent Gouttebarge.

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La ciencia puede explicar lo que le ocurrió a Roberto Baggio en aquella final:

Al ser un futbolista profesional, el área premotora tenía aprendidos los movimientos que debía realizar. Por ejemplo, Baggio no tenía que pensar cómo colocar el pie para enviar un centro... o tirar un penal. Pero hay otra área en el cerebro que se activa en momentos de tensión o estrés y ésa es el área motora suplementaria, una estructura más emocional y cuando se activa te empiezas a hacer preguntas como: “¿y si mejor la tiro a otro lado?, no quiero fallarla” y cuando eso ocurre, las cosas se tuercen.

En pocas palabras, si piensas de más, fracasas. Baggio falló. La mente juega un Mundial.