La juventud de Edson Álvarez y Diego Lainez fue el alma de América la noche que conquistó su título número 13 del futbol mexicano.

Los elementos más jóvenes del plantel y que hasta el torneo pasado eran considerados como promesas, proyectos a futuro de un equipo plagado por jugadores estelares y que el torneo pasado gastó 12 millones de dólares en fichajes fue su ímpetu y energía que les hicieron intentar regates, centros, disparos, barridas... y goles.

Dos goles de Edson Álvarez guiaron a su equipo a ganar 2-0 a Cruz Azul y con eso obtuvieron el título del Apertura 2018, y de paso se posicionaron nuevamente como los máximos ganadores de campeonatos en México, con 13, y sumergiendo en la crisis deportiva al equipo celeste, que no gana un título desde hace 21 años.

América fue un equipo emocional, que apostó por las jugadas que salían de las sensaciones, mientras que Cruz Azul apostó por la estrategia del estudio, del pragmatismo que indica la solidez defensiva y buscar un error del rival, que nunca sucedió.

Cuando los jugadores de Cruz Azul tenían oportunidad de controlar el balón, despejaban; cuando era momento de apostar por la velocidad, daban pase. Todo su proyecto de campeonato se justificaba en la defensa.

Por eso, cuando sucedió el error entre Jesús Corona e Iván Marcone, la debacle emocional de Cruz Azul no les permitió recuperarse del primer gol de Álvarez, el futbolista que hace dos años lloraba desconsolado en el estadio universitario, cuando un gol suyo fue insuficiente para darle el título a su equipo, en ese entonces ante los Tigres.

Tuvieron que pasar 141 minutos de una final sin goles, pero cuando Edson conectó el balón para vencer a Corona, se vivieron los instantes más pasionales de la serie.

América con el control del marcador que le permitía apostar por el juego directo, mientras que Cruz Azul tuvo que reaccionar y buscar atacar para empatar el partido.

En el duelo de las emociones, Herrera contagió a sus jugadores, como Lainez, el jugador al que criticó y hace seis meses insistía en que el joven de 18 años todavía no estaba listo para la titularidad en el segundo equipo más valioso de México.

¿Cómo era posible que un joven con 39 partidos en Primera División guiara los ataques de América en la final? Diego, al que los prospectos europeos ya lo colocan en el futbol holandés, fue la vía de acceso más peligrosa de los ataques de su equipo.

En los minutos finales América mostró capacidad del control psicológico del partido. No hubo asomo de un empate agónico como el que en el mismo Estadio Azteca ellos mismos lograron ante Cruz Azul. Incluso fue mayor su estabilidad, porque Edson convirtió su segundo gol del partido, con un contrarremate después de un disparo de Cecilio Domínguez, que Corona rechazó.

Edson está hecho para las finales, porque de los cuatro goles que acumula en Primera División, tres los ha conseguido en el partido que decide al campeón. Anoche, su juventud y goles le dieron el título a América.