De campeón mundial sub 17 a buscar nuevas opciones laborales para sostenerse económicamente; de ver reducido su ingreso mensual de entre 200,000 y 90,000 pesos al mes a la incertidumbre de retomar su carrera como futbolista profesional. El contexto del Ascenso MX con la pandemia de coronavirus es poco alentador, sobre todo para los futbolistas que perdieron su trabajo por la desafiliación de Loros de Colima y que aún tienen la esperanza de retomar su carrera.

“El coronavirus implicó que deje mis actividades; además de muchas dudas. Estoy esperando que pase el problema para volver a tener oportunidad de buscar trabajo, porque la realidad es que por más que quiera, el momento no me permite hacer nada al respecto”, comenta a El Economista, el futbolista Javier Morán.

Los futbolistas que pertenecían al equipo acordaron con la directiva rescindir sus contratos y apercibir el sueldo que mantenían hasta junio de 2020.

“Esto he hecho toda mi vida. Voy a buscar la oportunidad de mantenerme jugando e intentar prepararme en otros rubros del futbol. Tengo algunos estudios respecto a otras áreas del deporte, pero salirme del futbol sería divagar en otros rubros porque éste deporte siempre ha sido mi vida”, menciona Morán.

Javier tiene una carrera de 14 años como portero profesional entre primera y segunda división. Actualmente se mantiene entrenando en su hogar vía redes sociales, con la esperanza de que la situación se normalice para buscar contactar con clubes del Ascenso MX para ofrecer sus servicios.

Por otra parte están futbolistas que ante las circunstancias y la necesidad de ingresar dinero comienzan a sondear otras profesiones. Daniel Hernández Trejo fue campeón mundial sub 17 en 2011 con la selección mexicana y actualmente no tiene equipo. Tiene 26 años y busca seguir en el futbol, pero no es su única opción.

“Estoy comenzando a formar una familia, por lo que no puedo aferrarme a solamente vivir del futbol. Un amigo me invitó a participar en la inteligencia deportiva de una agencia, entonces seguiré intentando encontrar equipo, pero mantengo mi trabajo y no estoy cerrado a encontrar otro fuera del futbol”, expresa Hernández.

Actualmente Daniel obtiene los ingresos de su contrato con Loros y la inteligencia deportiva. Está por concluir su carrera como administrador de empresas, que estudia en línea en el Tec Milenio para ampliar sus opciones de trabajo.

Sin embargo, los ingresos que obtenía por ser futbolista son difíciles de equiparar. Los sueldos en el Ascenso varían, pero se encuentran en tres rangos, según información de Javier Morán. Los mejores pagados obtienen de 200,000 a 250,000 pesos mensuales. Entre los equipos que menos pagan, los futbolistas que más ganan están entre los 90,000 y 120,000, mientras que los jóvenes que comienzan y los que menos ingresan están en los 15,000 y 20,000 pesos.

“Sí cambia mucho la cantidad que gano. Soy consciente que a veces en el futbol los sueldos son un tanto irreales porque obtienes grandes cantidades por trabajar tres o cuatro horas diarias. Lo que gano en mi trabajo es como un 60 o 70% menor que los que he obtenido por ser futbolista. Aunque a cualquiera en el mundo le pasan estas situaciones, hay que buscarle”, menciona Hernández.

Al quedar sin equipo, Daniel Hernández recibió una oferta para jugar en el futbol de Finlandia, que “no era tan atractiva” en lo económico, pero que de no tener compromisos familiares con su mujer hubiera considerado por el hecho de seguir con actividad.