Acapulco, Gro. Alexander Zverev camina sigilosamente en el pasillo del último piso del estadio principal del Abierto de Acapulco. Viste una playera amarilla, su sonrisa y pasos cortos muestran que está planeando una travesura a Dominic Thiem, quien permanece sentado en una de las butacas viendo hacia las canchas, concentrado, serio y atendiendo la entrevista.

Las miradas de las personas alrededor se vuelven cómplices de Zverev y guardan silencio porque se dirige hacia Thiem, quien no se da cuenta de que está atrás de él. ¿Qué está planeado?

Thiem comienza a sentir cosquillas en la cabeza y un viento discreto que mueve los chinos de su cabeza. Hace algunos gestos de incomodidad y el propio Zverev se delata a sí mismo con una risa incontenible. Thiem voltea, ve a Zverev y se ríen juntos después de la broma.

Es una imagen de cómo conviven dos tenistas jóvenes considerados como de la nueva generación.

¿Cómo viven los tenistas en ascenso su juventud? ¿Les presiona que los comparen con los tenistas mejor rankeados del mundo?

Zverev deja de sonreír ante esas dos preguntas y responde: “Trato de no compararme, de concentrarme en mejorar y competir. Todavía tengo vida social, que no incluye ir a fiestas, pero voy a surfear con mis amigos, pero (...) sí, siempre se piensa en la decisión que sea mejor para el tenis, soy muy profesional en ese sentido”.

Las comparaciones entre los tenistas consolidados y la nueva corriente han existido a lo largo de la historia de este deporte. Dominic Thiem, Alexander Zverev y Hyeong Chung, presentes en el Abierto de Acapulco 2018, han sido en algún momento comparados con Rafael Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic y Juan Martín del Potro.

Alexander Zverev, a sus 20 años de edad, ha derrotado a Novak en el único juego en que se han encontrado, es decir, el año pasado ganó en la final del Masters 1000 de Roma. Mientras que contra Roger Federer, dos de cinco enfrentamientos fueron victorias para el alemán: en la final del Masters 1000 de Canadá el año pasado y en la semifinal del torneo en Alemania en el 2016.

Alexander duda de las comparaciones: “No creo que nos comparen mucho. Sé que a Dominic lo comparan con Nadal, pero a Kyrgios no lo comparan, por ejemplo, con Novak Djokovic o Andy Murray. Sólo sabemos que él es muy bueno en su propio standard, cuando hace su juego. Pero si comparas, claro que encontrarás algunas similitudes con los tenistas de más experiencia”.

Por su parte, Dominic Thiem ha derrotado a Novak una sola vez de seis y fue superior en la arcilla de Ronald Garros el año pasado. Mientras que, contra Rafael Nadal, le ha ganado dos veces de siete en las que se ha enfrentado. La primera vez venció a Nadal en el 2016 en la cancha dura de Buenos Aires, Argentina en semifinales y en el 2017 en el Masters 1000 de Roma en cuartos de final.

Contra Roger Federer, con quien ha rivalizado en tres ocasiones, ganó en la semifinal de Stuttgart, Alemania en el 2016, y el mismo año en Brisbane, Australia, Federer, actual número uno del mundo, venció al joven Thiem en semifinales.

“Las comparaciones con la nueva generación son justas, pero es un poco difícil porque Nadal y Federer son dos de los mejores jugadores de la historia, no es fácil que nos comparen con ellos, pero es algo muy padre jugar con ellos”, explica Thiem.

Hyeong Chung, el tenista coreano de 21 años y profesional desde el 2014, campeón del torneo NextGen de Milán, disputó ya una semifinal en el Abierto de Australia este año contra Roger Federer.

“Tienen que aprender a lidiar con el hecho de tener un gran potencial y el compromiso de que son vistos como figuras, cuando eso debe construirse a través de una trayectoria, logros torneos, ranking e ir cumpliendo objetivos hasta llegar a la cima”, dice el extenista argentino y actual analista de ESPN, Javier Frana.

En otro comentario, el analista de tenis Luis Alfredo Álvarez menciona que las comparaciones entre los jugadores serán tan llevaderas para ellos, dependiendo de la personalidad de cada uno.

“Algunos están más concentrados en hacer su trabajo y no en ser figuras. Los tenistas están acostumbrados a esta vida, si se piensa en que no tienen adolescencia, entonces tampoco tienen niñez, porque estos chicos tienen una raqueta de tenis desde los cinco años de edad y lo único que han hecho es jugar tenis”.

¿Cómo procura Acapulco el futuro? le preguntó este diario hace algunas semanas a Raúl Zurutuza, director del Abierto Mexicano en sus oficinas en Santa Fe.

En su pizarrón -donde anota sus pendientes, recados, proyectos- tiene escrito el nombre de varios jugadores jóvenes que esta semana están en Acapulco.

“Nosotros no sólo pensamos en el torneo que se realiza este año, sino en lo que viene para adelante, y eso significa incluso apostar por tenistas que pensamos que van a brillar más adelante. Queremos, ahora que no son las superfiguras que estén aquí, que se enamoren del torneo, que les guste (...) trabajamos en ellos porque pensamos que ellos son nuestro futuro”.

Dominic Thiem, de 24 años, el coreano Hyeon Chung de 21, el canadiense Denis Shapovalov de 18 años, el ruso Andrey Rublev y el número cinco del ranking ATP, Alexander Zverev, ambos de 20 años, están en Acapulco. La estrategia de Acapulco no es nueva, lo hicieron con Rafael Nadal cuando lo trajeron por primera vez y ahora es un “habitual y es una marca para el torneo”, dice Raúl.

Surge un pregunta: ¿Y si lo que llamamos la NextGen ya es el presente?

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