La FIFA esperará hasta junio para decidir si ampliará o no a 48 el número de selecciones para la Copa Mundial 2022 en Qatar, sin embargo, todos sabemos hacia dónde se dirige su decisión.

Donde la FIFA ve dinero, los aficionados ven una competencia diluida y un caos logístico.

Para el 2026 el torneo prácticamente está planeado para crecer en 50% y agregar 16 partidos, cuando las vastas tierras de América del Norte alberguen el espectáculo del Mundial. Así que, si se implementa cuatro años antes un formato mucho más grande, no cayó del cielo.

Sin embargo, para hacer realidad el sueño de los líderes glotones del futbol, liderados por el presidente Gianni Infantino, se tendría que ir más allá de las fronteras de Qatar para encontrar al menos un país sede adicional.

La candidatura de Qatar nació en medio de polémica más allá de acusaciones de corrupción durante el proceso del concurso para ganar la sede; casos de abusos laborales que involucran a migrantes en la construcción de estadios; cambio de fecha, en lugar de hacerlo en verano, el campeonato se llevará a cabo entre noviembre y diciembre para evitar el infierno de las altas temperaturas; y un calendario de partidos más ajustado (28 días en lugar de 32) para reducir el impacto en los calendarios de las ligas europeas.

Qatar, cuya extensión territorial es más pequeña que el estado de Connecticut y, en función del número de habitantes, viven menos que en Kansas, ha estado construyendo ocho estadios para lo que se supone que será un Mundial de 32 equipos y 64 partidos; se trata del primer Mundial en el Medio Oriente.

Si la FIFA quiere organizar un campeonato con más equipos, tendrá que estirar la región y conseguir otra sede compartida.

Este tipo de torneos compartidos no son fáciles de organizar porque generalmente los países vecinos se han enfrentado para conseguir la sede. Pensemos en México y Estados Unidos. En efecto, estos dos países ya organizaron por separado copas del mundo, incluso se han reunido junto a Canadá para organizar el Mundial del 2026. Pero hubo un momento en que existió rivalidad entre ellos.

Geopolítica

En el caso de Qatar, existe un gran problema adicional: los conflictos políticos se interponen en el camino de una solución.

Hace dos años, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, el único país que comparte una frontera con Qatar, cortaron relaciones diplomáticas por un supuesto apoyo de Qatar al terrorismo y por sus lazos con Irán.

En caso de que no haya cambios en la postura diplomática, la FIFA ya reveló que no considerará a ninguno de esos países para que sea sede de apoyo de la Copa Mundial.

En pocas palabras, sólo quedarían Kuwait y Omán como posibilidades y ambos países se encuentran a dos horas en avión desde Qatar. La ciudad de Kuwait cuenta con un estadio importante (con capacidad para 60,000 espectadores), mientras que la capital de Omán, Mascate, tiene un estadio mediano, para 34,000 aficionados.

A pesar de que existen muchas razones para que la FIFA deje las cosas como están, parece estar realizando esfuerzos extraordinarios para que la expansión se oficialice durante las reuniones del 3 al 5 de junio en París.

¿Por qué crecer el número de equipos?

Un estudio de factibilidad de 79 páginas encargado por la FIFA mostró que una Copa del mundo más grande arrojaría una ganancia financiera de hasta 400 millones de dólares gracias a los derechos de comercialización, televisión y venta de boletos.

Para Infantino, dice, no todo es dinero. También encuentra razones diplomáticas: “Si el futbol puede contribuir a abrir algunas puertas y hacer que las personas se reúnan y dialoguen entre ellas”, dijo, “no resolveremos todos los problemas del mundo, pero tal vez nos acerquemos un poco más. Empezando a entendernos un poco mejor”.

Las ambiciones de Infantino van más allá de Qatar. Infantino parece tener su ojo en el Premio Nobel de la Paz. No se sorprenda si él decide respaldar una propuesta de Corea del Sur para compartir la Copa Mundial Femenina 2023 con Corea del Norte.

Los organizadores qataríes aseguran que permanecen abiertos a la idea de una posible expansión, pero hay que preguntarse si compartir partidos con otro país, años después de haber sido la única opción, dañaría su orgullo.

Sin el apoyo de Qatar, indicó la FIFA, la expansión no avanzará.

La expansión del Mundial en el 2026 no fue bien recibida por la mayoría de los fanáticos de todo el mundo: menos emoción en la clasificación regional, más parejas aburridas en la primera ronda y grupos impares de tres equipos.

Negocio es negocio.