La Copa MX es para muchos clubes la oportunidad de darle minutos a sus futbolistas suplentes, para que los refuerzos tomen ritmo, o, en el peor de los casos, se ha convertido en un torneo en el que algunos conjuntos se resignan a simplemente cumplir, sin el mínimo interés de trascender.

En su mayoría, los equipos no tienen entre sus objetivos ganar la Copa. Pero para algunas instituciones que la han llevado a sus vitrinas desde el regreso del torneo en el 2012, ha significado mucho ya sea en la historia y/o el futuro del club, o bien una forma de motivación para mantenerse en la lucha por otros objetivos y, en uno de sus casos más significativos, para terminar con una sequía y maldición de más de 15 años.

No menos importante es el aspecto económico, mismo que logra recuperarse al menos un poco gracias a las taquillas cuando el torneo llega a su fase de eliminación directa, ya que antes se juega en la mayoría de los casos con las gradas semivacías.

Primer paso para construir historia y estrategia hacia el futuro

Hace unos meses Querétaro se impuso a Chivas en la final del Apertura 2016, título que significó la primera corona para Gallos Blancos, conjunto que tiene 66 años de existencia. Olegario Vázquez Aldir, dueño de la franquicia desde mayo del 2014, aseguró que con dicho logro iniciaron a labrar una historia de éxito para la institución.

Levantamos esta Copa con orgullo, toma tiempo construir las instituciones, creo que estamos en la ruta correcta , opinó el directivo, quien comparó lo que ha logrado él en un lapso corto, mientras que en algunos otros conjuntos con 80 años o más de vida, no han podido festejar algo en décadas.

En Puebla, plantel que se coronó en abril del 2015, encontraron en la Copa que le ganaron a Chivas, una motivación para seguir luchando por la permanencia, misma que pudieron garantizar.

Jesús López Chargoy, dueño de la franquicia, indicó antes de que sus jugadores dieran la vuelta olímpica, que el cetro que a la postre se quedó en su poder implicaría un fuerte golpe anímico que sus adversarios en la lucha por evitar el descenso no pudieron obtener.

Así como hubo clubes que cimentaron las bases para construir a largo plazo una historia exitosa, y otros utilizaron el triunfo como un impulso anímico, en Veracruz no dudaron en mencionar que la Copa MX que obtuvieron tras derrotar a Necaxa en abril del 2016 fue como una especie de inversión a largo plazo.

Va a generar que los niños y la juventud sean los nuevos tiburones, los futuros aficionados de este club que vieron levantar a su equipo una copa, será magnífico , sentenció Fidel Kuri Mustieles, presidente de la institución.

Elimina presión ?y permite volver a creer

El trofeo que se otorga al monarca de este campeonato también ha servido a equipos grandes e históricos demostrarse a sí mismos que pueden imponerse a maldiciones, como fue el caso de Cruz Azul, club que luego de más de 15 años de no regalarle nada a su afición, y perder finales de Liga y Concacaf, pudo imponerse al Atlante en una serie de penales en abril del 2013.

Era una presión muy grande la que arrastrábamos, en lo particular deseaba un momento como este, pensé que nunca iba llegar y por eso lo disfruto tanto , aceptó Gerardo Torrado, quien era el capitán del equipo, mientras que Alberto Quintano, quien aquella época fungía como el director deportivo, atinó a mencionar: Esto es lo que necesitábamos para quitarnos la loza psicológica, sé que a partir de ahora podrán llegar muchos títulos, esta barrera que tanto pesaba ha desaparecido . Cabe destacar que tras esa vuelta olímpica, los celestes ganaron un año más tarde la Copa de Campeones de Concacaf.

Taquilla, beneficio que sólo reciben los finalistas

No es un secreto que en este torneo en la fase de grupos los partidos se realizan con las gradas prácticamente vacías. De acuerdo con un reporte de la Copa del Apertura 2015, año en que se presumió se había roto récord de asistencia, en dicha competencia se promediaron 8,009 personas por partido. En esa edición el total de aficionados fue de 728,852.

Tomando en cuenta los poco más de 8,000 seguidores por partido, podemos asegurar que los clubes finalistas pueden recuperar algo cuando son locales en fase de vida o muerte, como sucedió con Querétaro, que tuvo dos encuentros de este tipo: uno en octavos, con 15,010 aficionados, y la final, con 33,193 asientos ocupados, situación totalmente ajena a la de un encuentro de fase de grupos, donde algunos directivos se han quejado que salen perdiendo al pagar la operación de sus estadios que quedan prácticamente vacíos.