El valor con el que los Knicks de Nueva York se cotizan pareciera más una fachada. Desde el 2013 no clasifican a postemporada, su última gran estrella fue Kristaps Porzingis (quien ahora jugará para Dallas). Es más, los 4,000 millones de dólares en los que está valuada la franquicia no fueron suficientes para sacarlos del fondo, no sólo de la Conferencia Este, sino de entre los 30 equipos de la NBA durante la temporada pasada ganando 17 partidos y perdiendo 65.

Pero si algo hacen bien los Knicks es negocio, el valor de la franquicia incrementó en 11% con respecto al año pasado según el ranking de Forbes gracias a las ganancias que continúa generando la remodelación del Madison Square Garden y junto con los Yankees, también de Nueva York, son la segunda franquicia más valiosa de Estados Unidos sólo por detrás de los Cowboys.

A pesar de casi dos décadas perdiendo, los Knicks cuentan con precios premium para boletos, suites y patrocinios. Su acuerdo de televisión local es uno de los mejores de la liga por encima de los 100 millones de dólares al año según información compartida por ESPN y Forbes.

Pese a los millones, una serie de malas decisiones le han impedido a la franquicia consolidarse en el ámbito deportivo, como los acuerdos en los drafts, pérdidas de jugadores importantes en la agencia libre, lesiones de jugadores de peso, trades controversiales y en ocasiones conflictos entre directivos y jugadores.

El desfile de entrenadores y de ejecutivos de alto nivel es otro factor recurrente que hace ruido en el curriculum de los Knicks. Personalidades como Isiah Thomas, Donnie Walsh y Phil Jackson en el cargos de presidente además de 12 entrenadores diferentes en 18 años no han encontrado la fórmula para echar a andar el barco Knicks.

The New York Times indica que en las últimas cinco temporadas, la organización ha gastado cerca de medio billón de dólares en salarios de jugadores sin lograr productividad.

De una supuesta manzana de la discordia (con una de las más famosas ciudades de Estados Unidos, poseedora de una de las mejores arenas en la liga y salarios altos), a un lugar del cual las estrellas del momento rehuyen.

Este verano volvieron a ser rechazados por jugadores importantes. Kyrie Irving y Kevin Durant optaron por jugar para el equipo vecino, los Nets. Durante el mercado de verano, agentes anónimos explicaron al periódico antes mencionado que los jugadores prefieren evitar equipos con organizaciones disfuncionales.

Actualmente la esperanza recae en el tercer pick del draft general R.J. Barret “Un ganador donde quiera que ha estado”, señala Forbes, ya que por un nuevo formato en el draft implementado este año, perdieron el pick número uno, Zion Williamson,el jugador con más altas expectativa desde LeBron James; sin embargo, es la primera vez desde 1985 que los Knicks cuentan con un pick top tres.