El Auditorio General José María Arteaga, en Querétaro, es la casa en turno de albergar el encuentro más importante de la liga después de los playoffs y de las finales, según Sergio Ganem, el Juego de Estrellas de la LNBP. 

Unos 3,500 aficionados, en su mayoría "Liberfans" empiezan a hacer fila una hora antes de lo pactado. El desfile de jerseys comienza, de lo que sea, el objetivo es convivir. Se ven desde las playeras del equipo local, como la de Capitanes de la Ciudad de México, Laguneros de Torreón y Dorados de Chihuahua, así como la de los Golden State Warriors, los Lakers o Gallos, Pumas, América e incluso los Rangers de Texas y los Patriotas de Nueva Inglaterra. 

Lo anterior deja ver la diversidad del público, chicos, grandes, grupos de mujeres, hombres o familias completas. De los más experimentados, que siguen al equipo desde que se hacía llamar Cometas, hasta los que no conocían de la existencia de la liga hasta hace unos meses que les regalaron unos boletos y decidieron quedarse por el ambiente. 

Y es que si algo distingue a los locales es su calidez, explica una familia que viajó desde la Ciudad de México para apoyar a Andriassi, Oglivie y por qué no, a Jonathan Machado.

Rodeados de una porra incansable y el recibimiento de una marching band de jóvenes al ritmo de bombos, trompetas y un multitenor prueban dicha declaración. 

Las mascotas comienzan a amenizar desde temprano, pero no es suficiente, el público vino a ver tiros de larga distancia y clavadas espectaculares. Ángel Vassallo hace lo suyo desde la línea del triple donde con 19 puntos comienza a concentrar la atención de los aficionados, sin embargo Moisés Andriassi, el novato, terminaría llevándose las palmas y logrando que el público contará al unísono cada tiro que convertía en la ronda definitiva. 

El juego entre zonas no fue menos espectacular, clavadas interesantes, muchas jugadas de foul y cuenta y un juego mayormente competitivo, contrario a lo que solemos ver en el modelo estadounidense, metían a la afición cada vez más en lo que sucedía al centro de la arena. 

Introducido al medio tiempo y pese a que hubo más errores que aciertos, en uno de los concursos que más expectativas genera, el de clavadas, Manny Hernández, jugador de Aguacateros se llevó 10 perfecto en sus ejecuciones, primero al tomar un balón del aro para bajarlo y volverlo a colocar en su lugar durante un salto, el segundo un brinco lo suficientemente potente para pasar el balón por debajo de una pierna y clavarlo en el aro y finalmente saltar sobre la mascota de León le valió los elogios de la afición. 

Por si no hubieran razones suficientes para celebrar, el partido finalizó 117-129 a favor de la zona oeste, a donde el local pertenece y el MVP del partido fue Derek Reese de panteras de Aguascalientes. 

Roberto Alvarado, representante permanente de Libertadores de Querétaro, dijo en conferencia de prensa que albergar el partido correspondía a un premio a la afición, y lo fue.