Jon Rahm se ha descrito como una persona de carácter fuerte, un niño inquieto que se la pasaba practicando deportes y un hombre sensible que no estaba dispuesto a perderse el nacimiento de su hijo ni siquiera por estar en el Masters de Augusta. Esa tenacidad forjada a lo largo de su vida es la que le permitió convertirse en campeón del US Open 2021 pese a ver dado positivo a Covid-19 dos semanas antes.

El triunfo de Rahm no solo es una hazaña personal, ya que es su primer trofeo en un major. Hay otros récords que ha alcanzado a nivel internacional: es el primer extranjero en ganar el US Open desde hace siete años, el primer español en ganarlo y el primero en hacerlo con dos birdies en los últimos dos hoyos desde que Tom Watson lo hiciera en 1982.

Rahm tiene 26 años y es apenas el cuarto español en ganar un major en 161 años de historia, junto a Seve Ballesteros, quien ganó cinco en total (dos Masters y tres The Opens) entre 1979 y 1988; José María Olazábal, campeón de dos Masters entre 1994 y 1999; y Sergio García, quien se puso la chaqueta verde en 2017.

Durante el US Open 2021, Rahm se impuso con una tarjeta de 67 golpes y un acumulado de 278, seis de ellos bajo par, superando en el último instante al sudafricano Louis Oosthuizen con esos dos birdies.

No sé explicarlo, aún no sé cómo metí los dos últimos putts y soy el primer español en ganar el Abierto. Esto es definitivamente para Seve (Ballesteros), sé que lo intentó mucho y que lo quería ganar”, mencionó Rahm entre lágrimas.

El español es actual ranking 3 del mundo, pero ya sabe lo que es el primer lugar. Lo ocupó en 2017 cuando tenía 23 años y se convirtió en el quinto más joven de la historia en ser Top 1 y el primer europeo. Ahora confirmó su poderío al superar a Phil Mickelson, Brooks Koepka y Rory McIlroy.

Sin embargo, llegó entre dudas luego de que pasó un par de semanas en cuarentena. Se le detectó covid-19 cuando lideraba el Memorial Tournament con seis golpes de ventaja y a falta de una sola jornada. Esa situación lo obligó a entrenar con simuladores en su casa y a perderse el día en que sus padres, Edorta y Ángela, conocieron a su primogénito, Kepa.

“Da igual lo que esté haciendo. Si suena el teléfono, volaré de regreso a casa para estar allí. Antes de que alguien lo pregunte, sí, si estoy en Augusta y estoy jugando bien y ella (su esposa, Kelley) comienza a tener contracciones, dejo el torneo y me vuelvo. Nunca me perdería el nacimiento de mi primogénito en un millón de años”, dijo el golfista en febrero.

Ahora se ha embolsado 2.5 millones de dólares, retoma el primer lugar del ranking mundial y una hazaña inédita para España en los 121 años de vida del US Open. Demostró tenacidad incluso en la neblina que empañó el evento durante los primeros días.

“Soy un gran creyente en el karma y después de lo que me pasó un par de semanas atrás me mantuve positivo sabiendo que venían grandes cosas. No sabía que iba a ser, pero sabía que venía a un lugar especial para mi familia. Mis padres pudieron venir, salí pronto del protocolo de coronavirus, sentí que mis estrellas se alineaban y sabía que mi mejor golf estaba por llegar”.

Ante la mirada de sus padres, de su esposa (a quien le propuso matrimonio justo en San Diego, California) y de su primer hijo, Rahm reforzó su tenacidad con inspiración y levantó el triunfo. Aunque la dedicatoria fue para Seve Ballesteros, el primer español campeón de un major: “No puedo hablar de mi vida, de mi carrera, de mi país, sin referirme a Seve”.

Hay una larga lista de curiosidades en la vida de Jon: antes de ser golfista, practicó futbol, kung-fu y piragüismo; la Universidad de Arizona State (ASU) le ofreció una beca total sin haberlo visto jugar; aprendió inglés para triunfar en dicha escuela escuchando canciones de Eminem y su abuelo fue socio del Athletic de Bilbao, club de futbol de su ciudad natal, durante décadas.

Pero en todo eso siempre destacó su temperamento fuerte, tan fuerte que lo ha tenido que dominar mediante la psicología y otras disciplinas: “Con 16 años era igual de grande que ahora (mide 1.91m y pesa alrededor de 100 kilos) y con mucho carácter; era difícil de manejar”, mencionó Nacho Gervás, director técnico de la Federación Española de Golf.

Sin embargo, la formación en Arizona le hizo cambiar: “Ha pasado de estar descontrolado a estar bajo control, a aceptar el error. Tendrá sus sube y baja, pero los baja serán menos frecuentes. Esa madurez le va a permitir sacar más rendimiento a su juego”, dijo el directivo en 2019. Un par de años después, Rahm es el primer español campeón del US Open, con la mente más centrada en el triunfo y la familia. Ahí se ha concentrado la tenacidad.

deportes@eleconomista.mx