Durante una década, el Giro de Italia no había conocido otro ganador que no fuera italiano. Desde 1997, la supremacía local se hizo presente primero con Ivan Gotti, quien le negó al ruso Pavel Tonkov la posibilidad de revalidar su título, y así comenzó una fructífera cosecha de triunfos que culminaron 10 años después cuando el español Alberto Contador hizo su aparición en el Giro 2008.

Y es que la década de ensueño de los anfitriones en esta prueba dio a conocer a grandes figuras que incluso se convirtieron en leyendas, como el talentoso Marco Pantani, quien consiguió lograr el doblete en 1998 al adjudicarse el Tour de Francia en ese año.

Para el 2000, fue Stefano Garzelli quien tomó la estafeta de Pantini y fue capaz de luchar, para finalmente ganar la carrera, tras arrebatarle el liderato a Francesco Casagrande en la última contrarreloj. En el 2001, Gilberto Simoni logró quedarse con el triunfo, el cual repitió en el 2003 y espera retirarse este año como campeón.

Hasta entonces, nadie imaginaba que alguien podría derrotar a los italianos, pues Paolo Savoldelli, se coronaba en el 2002 y el 2005, mientras Damiano Cunego dio el gran salto en el 2004 al superar a Simoni.

En el 2006, Ivan Basso continuó con el legado, mientras que Danilo di Luca fue el último italiano en conseguir el triunfo en el 2007.

La década de ganadores italianos se vio interrumpida entonces por el elegido para dominar el ciclismo mundial en los próximos años. Recién llegado de las vacaciones, el madrileño Alberto Contador se hizo con el Giro en el 2008 en una exhibición portentosa, que le sirvió además para convertirse en el quinto ciclista de la historia en conseguir situar su nombre en lo más alto de las tres grandes vueltas por etapas.

Tras la victoria en el 2009 del ruso Denis Menchov, Italia está ávida de volver a estar en lo más alto.