Barcelona se quedará con las ganas de repetir como el mejor equipo de Europa. El Inter de Milán se metió a la casa de los catalanes y sacó el colmillo para caer sólo por 1-0 y llevarse de regreso a casa, un resultado que lo pone en la final del torneo en la que se verán las caras con el Bayern Múnich el 22 de mayo en Madrid.

Ayer Barsa e Inter estuvieron muy lejos de dar su mejor cara. Por un lado, los de Pep Guardiola intentaron abrir el marcador tocando la pelota por toda la cancha sin tener éxito y por el otro, los visitantes se olvidaron del futbol y salieron a dar patadas, hacer tiempo y a guardar con recelo el 3-1 que sacaron en su casa.

La única acción que puso a temblar a los italianos en la primera etapa se dio cuando Messi tomó una pelota en tres cuartos de cancha, la condujo por unos metros y después disparó pegado al palo, teniendo que ahogar su grito tras una monumental atajada de Julio César.

De ahí en adelante, el Inter se dedicó a pagar hasta con manotazos y tarjetas rojas para guardar su ventaja, perdiendo a Thiago Motta en la primera parte, tras soltar un golpe a Sergio Busquets en el rostro.

Para el segundo tiempo, luego de 35 minutos de tedio y un gran orden defensivo de los visitantes, Piqué le puso dramatismo a la serie al recibir un servicio dentro del área, pisar la pelota y empujarla a las redes de media vuelta en una gran maniobra que dejó fuera de la acción al guardameta.

Luego de abrir el marcador, Bojan tuvo el gol del pase a la final europea, pero tras rematar desviado con la frente, se puso el traje de villano, luego de desperdiciar una opción del tamaño del estadio.

Si bien terminó suplicando el silbatazo final, el Inter se salió con la suya, luego de plantear una gran estrategia defensiva y se ganó su derecho de disputar la final.