La industria deportiva en México ha generado más de 20,000 empleos en los últimos 10 años durante la organización de eventos deportivos de corte internacional de acuerdo con datos recopilados por El Economista. Se han instalado la Fórmula 1, NBA, NFL, se ha potencializado el negocio del futbol mexicano e incluso se piensa en el futuro ser sede del Mundial de Futbol 2026 junto a Estados Unidos y Canadá.

Este diario charló con Arnaud Drijard, fundador, CEO de Moveo Lab y del Sports Innovation Summit (SIS), un foro que tiene como finalidad traer ponentes internacionales para presentar su experiencia, las innovaciones y salidas en las nuevas plataformas de negocio.

Hace un año reflexionaste que uno de los “problemas” de la industria deportiva en México era la falta de cultura de la innovación, más emprendedores... ¿Seguimos igual?

El deporte es el reflejo de la sociedad y claramente México, así como Latinoamérica, no son plazas conocidas por su innovación, sus patentes, sus inversiones en startups (...) Sin embargo, no significa que la industria no se mueve, que el deporte no se profesionaliza. En los últimos años hubo muchos cambios positivos como el desarrollo y remodelación de infraestructuras, más y más eventos internacionales en CDMX y el país con grandes capacidades de organización y casos de éxito internacionales.

El deporte-espectáculo ha crecido y creo que un paso adicional en el próximo ciclo presidencial es fomentar la cultura del deporte pero no sólo en el sentido de tener millones de aficionados al futbol y romper récords en redes sociales, sino cultura del deporte en dar acceso de manera masiva al deporte, fomentar la actividad para tener una sociedad más sana y no ser el número uno en obesidad infantil. Hay que hacer del deporte un pilar de la educación.

—¿Consideras que los temas políticos siguen jugando una parte fundamental en la toma de decisiones de los negocios deportivos?

Sin duda, el gobierno tiene un papel grande por jugar en el deporte. Antes que nada, en la parte educativa y social, pero también en la parte de negocio. Las alianzas público-privado son sumamente virtuosas y permiten tener mucho más impacto.

Después de estar ya varios años en México, ¿cómo valoras al aficionado o consumidor mexicano de deportes?

Siempre sentí que, en México, cuando la oferta de calidad está, la demanda también está. Lo vemos con los grandes eventos internacionales tales como F1, NFL, NBA. La clave es generar una oferta de valor para el consumidor, y el consumidor responderá. Obviamente, parte del atractivo de México es el tamaño de la población y la relativa estabilidad de la economía. Las grandes organizaciones internacionales están en México porque es un mercado estratégico.

¿El SIS puede contribuir al crecimiento de esta industria del deporte?

Efectivamente, el Sport Innovation Summit (SIS), tiene como ADN inspirar a los líderes de hoy y mañana, mostrando casos de éxito internacionales y nacionales de innovaciones que fomentan el crecimiento del deporte.

Poco a poco, vemos más interés en el tema de innovación en el negocio del deporte. Hace cinco años, cuando creamos el SIS, éramos sólo unos apasionados con una idea, pero este año van a asistir más de 600 personas únicas de gran nivel, tendremos un programa de televisión en vivo. ¿Por qué? Todos los actores de la industria tienen esta curiosidad de entender qué está pasando, adónde se mueve el mercado, cómo innovar para no sólo sobrevivir, sino para crecer. Aportamos este granito de arena a la industria con el evento.

México puede recibir eventos internacionales grandes como campeonato mundial de Tiro con Arco, NBA, NFL, F1... ¿Cómo visualizas al país como candidato para recibir un megaevento como el Mundial del 2026?

Sabremos más sobre el tema ya que uno de los ponentes del SIS es el director de innovación de la Candidatura al Mundial 2026 (United 26), y tocaremos el tema del futuro del negocio del deporte con grandes clubes como el América, Toluca, Gremio, River Plate, Gremio y U. Católica. Un gran evento es un oportunidad, pero si está bien planeado, dependiendo de su economía y no bajo cualquier condición. Hay casos de éxito, así como de fracaso, no se puede generalizar.