Chivas logró sacar el resultado de Argentina, dejó helada a la afición de Velez y de paso ganó su boleto para los cuartos de final de la Copa Libertadores, etapa que se disputará después del Mundial y que podrán encarar con sus mejores hombres. Tras el 2-0 (2-3 global), el juvenil equipo del Rebaño alimentó la frustración de los pamperos y demostró que lo sucedido el sábado en Morelia fue un accidente y que sus canteranos pueden ser hombres de confianza.

Anoche parecía que los tapatíos tendrían 90 minutos de pesadilla. Y es que apenas a los tres minutos, los locales hicieron jugada por izquierda que protagonizó Maxi Moralez al quitarse a un defensa y mandar la pelota al área, sitio en el que Santiago Silva remató con la frente para superar a Liborio Sánchez, hacer estallar a su afición y poner nervioso a José Luis Real, entrenador del Guadalajara.

Pero ayer las juveniles Chivas no se espantaron, sacaron el oficio y desesperaron a su rival que intentó superar con centros y disparos de larga y media distancia a Liborio Sánchez, guardameta que tras ser presa de los nervios el sábado en Morelia, ayer transmitió seguridad, supo ganar segundos y hasta vio la tarjeta amarilla, bien ganada luego de ganar minutos valiosos.

La hazaña del Rebaño no sólo fue en defensa, porque en la segunda etapa, cuando su adversario se les fue encima, pudieron anotarle a Vélez con un disparo de media distancia del jovencito Ulises Dávila que el arquero sacó con las uñas cuando los mexicanos ya saboreaban la anotación.

Y fue en el último cuarto de hora cuando Liborio Sánchez pudo reivindicarse de sus pifias cometidas ante Morelia al hacer su figura lo más grande posible al descolgar un sinfín número de pelotas por aire, saber medir sus tiempos para jugar su área y cometer un solo error que aprovechó Rolando Zarate para marcar el segundo en la agonía del compromiso en el que no llegó el milagro que toda Argentina esperaba.

Ahora el Guadalajara buscará remontar ante Morelia en la Liguilla.