Holanda llega llega al Mundial de Sudáfrica 2010 como una de las selecciones favoritas para levantarse con la corona. El título de favorito no es nuevo para la Orange, que aunque nunca ha conseguido ganar una Copa del Mundo, siempre es catalogada dentro de los combinados a vencer por sus figuras individuales y estilo de juego que heredó de la Naranja Mecánica de la década de los 70.

Por tradición, costumbre, química con la afición o manera de tratar el balón, Holanda siempre se coloca como una potencia en los mundiales y en el 2010, no es la excepción.

Fueron el primer equipo de Europa y el quinto a nivel mundial que logró la calificación, después de Japón, Australia, Corea del Sur y el anfitrión, Sudáfrica.

Holanda consiguió su calificación con un paso perfecto en ocho partidos. Dos fechas antes de que finalizaran las eliminatorias ya tenía el pase.

Aunque contó con la suerte de encabezar un grupo sin mucha competencia con Noruega, Escocia, Macedonia e Islandia, quienes no representaron mucha resistencia, los naranjas terminaron la eliminatoria con 17 goles en favor, dos en contra y ocho triunfos en ocho juegos.

Lejos quedaron los nombres de Louis van Gaal, Dick Advocaat, Guus Hiddink o Marco van Basten, figuras importantes que manejaron a Holanda. El turno es para Bert van Marwijk, un tipo con una historia discreta como jugador y técnico. Sólo lo avalan una copa de Holanda, una Copa de la UEFA, ambas conseguidas con el Feyenoord.

Japón piensa en las semifinales

Un año antes de la fecha pactada para que arrancara el Mundial de Sudáfrica 2010, Japón ya tenía su boleto en la bolsa. La selección azul se ha posicionado como la más regular del continente asiático y la justa que se disputará en África será su cuarta Copa del Mundo de manera consecutiva.

Desde que el combinado oriental se coló al Mundial de 1998 ha sido una constante en el máximo torneo de futbol. Una vez que han adquirido experiencia y roce internacional, los nipones se han puesto la vara alta y planean meterse entre los cuatro mejores equipos del mundo.

El tridente que busca hacer historia y meter a los nipones en una instancia en la que nunca han estado, lo conforman el veterano técnico Takeshi Okada, Shunsuke Nakamura, el jugador más mediático del los últimos tiempos en el país, y Keisuke Honda.

Completan el Grupo E Dinamarca y Camerún. Los primeros apostaron por la continuidad con Morten Olsen en el banquillo, quien tiene 10 años al frente del combinado balcánico.

Por su parte, Camerún tiene en Samuel Eto’o a su mejor hombre. De las manos del delantero del Inter de Milán, Camerún se perfila como un serio candidato al título, además tiene en su favor la localía del continente africano, algo que buscan explotar al máximo.