De los nueve corredores que integran un equipo de ciclismo, sólo uno puede ser el líder. Al resto, aquellos que hacen el trabajo duro y que sólo pueden aspirar a ganar etapas más no una competencia, se les llama gregarios.

Aunque es el trabajo más difícil para un corredor, ellos saben su labor de forma muy clara. Así lo asegura en entrevista con El Economista Miguel Arroyo, exciclista profesional que corrió tres Tour de Francia, quien destacó la importante labor que tienen los gregarios.

Son los responsables de acompañar a su líder, de apoyarlo, aunque arriesguen el protagonismo por ello .

Arroyo Rosales, quien varios años corrió en equipos europeos, detalló porqué estos ciclistas aceptan el papel que pareciera de bajo perfil para sus carreras.

Están conscientes que llegan a apoyar a su líder y en ocasiones también saben que en cualquier momento ellos mismos se pueden convertir en líderes , argumentó.

Pese a que pudiera pensarse que está situación lleva a una lucha de egos, Arroyo aseguró que dentro de un equipo profesional, todos los corredores saben su importancia.

Hay corredores que integran el equipo con cualidades de velocistas, sprinter y escaladores. Cada uno en su rol, en la montaña están los que pueden subir lo mejor y más pronto posible. En el plano se puede tener dos o tres corredores que planeen y para ganar alguna etapa está el sprinter .

Si bien es cierto que los gregarios sólo pueden ser protagonistas cuando logran la victoria en una etapa, también son los constructores de la fama que adquiere su líder.

Ellos tienen la responsabilidad de ayudar en todo momento al capitán. Si llega a tener alguna avería mecánica tienen que esperarlo o darle la rueda, incluso tienen que ir por abastecimiento, agua o comida, para llevárselo a su líder , aseveró.

Aunque el trabajo de los gregarios es trascendental, no reciben ningún estímulo económico al ganar una etapa, pues no perciben más que su sueldo y algo extra en caso de que su equipo gane la competencia.