La ministra del Interior británico Theresa May dijo que la empresa de seguridad G4S aseguró al gobierno en repetidas ocasiones que excedería sus objetivos de reclutamiento para los Juegos Olímpicos y apenas la semana pasada admitió que no podría cumplir con los términos de su contrato.

May dijo que G4S "nos había asegurado en repetidas ocasiones que superarían su objetivo".

Gran Bretaña ha pedido que 3,500 soldados extras cubran las posiciones que G4S no pudo llenar.

El presidente de G4S, John Connolly, aseguró que los principales ejecutivos de la compañía podrían perder sus empleos por este fiasco.

La firma dijo el lunes que sus pérdidas por el contrato podrían ser entre 54 millones y 78 millones de dólares en su año financiero.

Una pérdida de 50 millones de libras es alrededor de 12% y 13% de las ganancias anuales de la compañía, según cálculos de analistas.

El presidente del Comité Olímpico Internacional elogió a los organizadores británicos por actuar a la brevedad para que miles de soldados adicionales puedan resguardar la seguridad de los Juegos Olímpicos.

Jacques Rogge dijo que la elevada presencia de seguridad en los juegos "definitivamente, no arruinará la diversión".

Con la ceremonia de apertura en 11 días, Rogge agregó que los organizadores dieron una "buena muestra de flexibilidad" para solucionar el problema con la compañía de seguridad privada G4S que no logró reclutar suficiente personal para proteger los escenarios de los juegos.

El problema obligó al gobierno británico a utilizar 3,500 soldados extra, además de los 7,500 que ya había asignado para proteger los escenarios donde se realizarán los Juegos y otros sitios.

"Habrá una cantidad extra de soldados y esto es algo que nos da tranquilidad", dijo Rogge en una conferencia telefónica. "Los soldados compensarán a la gente de seguridad que no pudo ser suministrada por G4S".

La gigante operación de seguridad olímpica también incluye aviones de combate RAF, misiles superficie-aire emplazados en azoteas y un portaaviones en el río Támesis.

A pesar de las fuertes medidas, Rogge dijo que los Juegos no estarán saturados de seguridad, que ha sido la prioridad del comité desde los ataques terroristas que dejaron 11 atletas y entrenadores israelíes muertos en los Juegos de Munich 1972.

"No andarán paseándose con metralletas", dijo Rogge. "Estarán listos para intervenir y esa ha sido la política de los Juegos Olímpicos desde Munich 72. Siempre ha habido seguridad emplazada, pero no a la vista, no molesta, y esto no arruinará la diversión".

Rogge dijo que el comité se ha mantenido informado de los problemas de seguridad británica y recibió garantías del gobierno de que todas las medidas han sido implementadas.

"Estamos ahora en el proceso de solucionar algunos asuntos que han surgido", dijo. "Tenemos aún unos 10 días por delante y nos sentimos absolutamente seguros en términos del despliegue de soldados por la gente que G4S no pudo ofrecer".