La compra del estadio de beisbol Héctor Espino en Hermosillo, Sonora, por parte del gobierno federal parece que no se realizó en buen momento; al menos eso piensan los críticos.

El inmueble se adquirió el 30 de diciembre del 2019 por un monto de 511 millones 691,000 pesos, que se pagó el 24 de febrero del 2020, a cargo de Banobras. El valor lo estableció el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales. Entre los planes, también está la compra del parque de pelota Tomás Oroz Gaytán de Ciudad Obregón.

En agosto del 2019, según Animal Político, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público autorizó la liberación de fondos con un monto de 1,057 millones de pesos para la compra de dos estadios en Sonora, que acotó que el Héctor Espino (70,000 metros cuadrados) tenía un valor de 475 millones de pesos (casi 37 millones por debajo del valor final) y el Tomás Oroz Gaytán (93,442 metros cuadrados) de 582 millones.

“El gobierno federal transfirió los recursos del estadio de Hermosillo, y para que no se sientan los de Cajeme (municipio) también el estadio de Obregón se va a rescatar”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en su visita a San Luis Río Colorado, el pasado 28 de marzo, según el portal sonorense Tribuna. En esta localidad, la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu) invirtió 58 millones de pesos en un estadio de beisbol, según publicó en Twitter el 28 de marzo. Con esta información, el monto de inversión en inmuebles de beisbol en esta entidad sería de hasta 1,115 millones de pesos, aunque el gasto ya realizado es de casi 569.7 millones. Sobre el estadio de Ciudad Obregón no se ha oficializado la venta.

El 15 de abril se publicó en los medios la adquisición del inmueble que pertenecía al gobierno del estado de Sonora y el movimiento fue criticado debido al contexto nacional por la emergencia sanitaria que vive el país a raíz del coronavirus. El secretario de Hacienda del estado, Raúl Navarro, precisó que 311.7 millones de pesos se destinarían a la emergencia sanitaria, 140 millones al fondo de pensiones del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de Sonora y 60 millones a Seguridad Pública.

¿Son tiempos apropiados para este tipo de inversiones?

“(El gobierno) piensa que tiene la solvencia en las finanzas públicas para continuar con programas como éste, de compra de estadios, en una situación donde hay una emergencia económica. Están pensando que las cuentas van a dar para que alcance. Yo pensaría que el gobierno es optimista en que va a tener recursos para atender la emergencia sanitaria y que va a seguir con este tipo de compras. El riesgo que se corre es que no alcancen los recursos y se tengan que hacer ajustes a otro tipo de gastos, de inversión pública, y quizás de forma preventiva se pudo posponer la compra del estadio hasta ver si iba a existir la solvencia financiera suficiente”, expone José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Desde Sonora, la compra del inmueble por parte del gobierno federal se ve de manera positiva porque rescata el espacio público de un fin para uso comercial.

“La adquisición de parte del gobierno federal viene a cambiar esa dinámica de privatización de espacios públicos, donde por lo menos, si bien no se tiene claro ahorita, mantiene la posibilidad de que siga siendo un activo del sector público, aunque ahora de otro nivel de gobierno”, considera Ernesto Urbina, director general de Hermosillo ¿Cómo Vamos?, organización ciudadana en la capital del estado.

Respecto al valor de la transacción —más allá de lo publicado por Animal Político—, se obtuvo lo que se preveía desde el principio, según Urbina.

“Lo que representó el ingreso para el gobierno estatal es aproximado a lo que tenía contemplado a partir de la venta del activo. No hay una descompensación. Lo importante de la venta del Héctor Espino es que es un paliativo, lo que se debería de modificar son las prácticas financieras”.

Junto al estadio Héctor Espino está la Unidad Deportiva de Hermosillo, también de propiedad estatal, que cuenta con canchas de tenis, basquetbol, frontón y volibol. Este espacio no entró en la compra, según el director de la Comisión del Deporte del estado, Genaro Enríquez, en declaraciones al periódico local Expreso.

El Estadio Héctor Espino:

1972

Se inaugura como el Coloso del Choyal.

1974

Sede de la Serie del Caribe (primera de seis).

1976

Cambia su nombre a Héctor Espino González, en honor al beisbolista de los Naranjeros de Hermosillo.

2012-13

Última temporada de Naranjeros en el estadio.

2014-15

Los Cimarrones, equipo de Segunda División de futbol, se mudan al inmueble.

2017

Los Coyotes de la Universidad Tecnológica de Hermosillo usan el estadio para la temporada de la Conferencia Premier de futbol americano.

Capacidad 15,000 aficionados.

angel.huguez@eleconomista.mx