“Las futbolistas mujeres no se pueden dar el lujo de no estudiar, si es que tienen la intención de vivir medianamente bien”, comentó a El Economista, Paola López Yrigoyen, futbolista profesional de Club Pachuca Femenil.

Paola tiene una carrera en Ciencias Políticas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), trabaja en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y a la par mantiene su carrera deportiva en México.

Desde que la Liga MX Femenil comenzó en diciembre del 2016, Paola ha observado que generalmente las futbolistas tienen mayor grado de estudios que los jugadores de la rama varonil.

Esto se vive también mundialmente, con las capitanas de las selecciones que disputan el Mundial femenil de Francia 2019. De los 24 equipos, 16 líderes cuentan con una formación académica profesional.

“La realidad de las cosas es que para las mujeres suponía una mejor opción tener una profesión a ser futbolistas. Se ve mucho el caso de la inequidad salarial. Tienen que buscar una opción laboral cuando dejen el futbol. Porque probablemente no tengan la opción de vivir del futbol en este momento, ni en un futuro”, explicó a este diario Paulina Benavente, directora de PressPort.

Por otra parte, el desarrollo educativo de las futbolistas, además de ser una herramienta necesaria para su futuro y aspectos económicos, también impacta en su formación como futbolistas en el presente. José María Padilla, director de Fuerzas Básicas de Puebla, aseguró que en su trabajo diario buscan que tanto futbolistas hombres como mujeres estén en constante desarrollo educativo a la par de su desarrollo físico.

Esto principalmente porque les da la capacidad racional para poder evaluar el juego con la intención de desarrollar un criterio más claro para resolución de problemas al momento de tomar decisiones en el terreno de juego.

A nivel Liga MX Femenil

—¿Cómo se beneficia el futbol femenino de una generación con formación académica?

Actualmente la dirección de la Liga MX Femenil es presidida por Enrique Bonilla Barrutia, y en el resto de los 15 puestos directivos sólo tres mujeres ocupan un lugar.

Además, de los 17 equipos, solamente Necaxa, Pumas y Pachuca cuentan con una entrenadora mujer, situación ante la cual estudiar para puestos relacionados al deporte puede significar que las ahora futbolistas en un futuro se apoderen de los puestos encargados de tomar decisiones sobre el balompié femenino.

“Con toda esta capacidad de análisis sobre lo que les está tocando vivir y tomando en cuenta que son la primera generación de una Liga femenil profesional, van a ser una generación muy propositiva sobre proyectos que incidan en el futbol femenino de manera positiva. Estoy segura de que después de su carrera se van a involucrar directamente en los equipos o puestos directivos”, comentó a este diario Claudia Pedraza, doctora en ciencias políticas y sociales.

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