Francia no es lo que nos dijeron que sería, o al menos no en el primer partido. Una aplicada Australia le mostró que el camino en Rusia no será un paseo. Al contario, si no se aplica puede recibir un batacazo pronto. Los europeos ganaron 2-1 pero sin ser mejores, sufriendo y encerrados en su propia área en los últimos minutos defendiendo a toda costa la ventaja.

El videoarbitraje (VAR) se utilizó por primera vez durante un Mundial en el que el árbitro revisó una acción para determinar un penal a favor del seleccionado europeo. El árbitro uruguayo Álvaro Cunha decidió otorgar el penal que Antoine Griezmann convirtió en gol en el minuto 58.

Y entonces el mundo pensó: el asunto ya será sencillo para Francia y todo está resuelto. Mentira. Cuatro minutos después en un centro al área el defensor del FC Barcelona, Umtiti metió la mano y se marcó penal (¿de verdad pensó que no lo verían?). Australia empató gracias al penal convertido por Mile Jedinak.

Luego, a 10 minutos del final, como no queriendo -porque no lo esperaba- Paul Pogba, otra de las figuras de Francia, apenas si estiró el pie, lo suficiente para que el balón saliera elevado y después de pegar en el travesaño cruzara la línea de gol. 

Después de eso Australia apretó e intentó. Pero el oficio francés y el tiempo le ayudaron a sacar los tres puntos. Didier Deschamps, DT de Francia, tiene poco que festejar, sí tres puntos, pero poco más. Los europeos necesitan mejorar si quieren conservar su etiqueta de favoritos.