Los toros de Xajay habían tenido una bravura seca, nadie pensaba que al final del festejo sería la ganadería de Javier Sordo Madaleno Bringas, quien se llevaría la tarde luego de que Sergio Flores recibiera al bravo, noble y codicioso Gibraltar, un ejemplar de la dehesa queretana al que entendió a cabalidad para que, luego de que permitiera más de 100 pases se le perdonara la vida.

Así terminó la decimoséptima corrida y penúltima del serial, en la que Flores cortó la oreja de su primero, Fermín Rivera un apéndice y tanto Alejandro Talavante como el rejoneador Rodrigo Santos no alcanzaron a tocar pelo.

Gibraltar, toro número 83 y con 500 kilogramos de peso, fue un astado codicioso, bravo y noble, atributos que el diestro tlaxcalteca aprovechó para realizar lances a la verónica, un variado y vistoso quite que le fue muy coreado, para luego recibirlo en los medios con un espeluznante péndulo, seguido de pases variados por los dos lados y sin reponer terreno.

El toro iba de aquí hasta allá pendiente del engaño, el diestro sonreía mientras la gente coreaba y a poco, los tendidos se nutrieron de pañuelos blancos para pedir al juez que le fuera perdonada la vida al bravo astado.

Los pases eran de todos colores y sabores, la vitolina, el de pecho, en redondo, por naturales, el molinete y sígale contando, pues el repertorio del espigado torero no terminaba, y tampoco la acometividad del burel, y cuando Sergio se perfilaba para entrar a matar, la gente se lo impedía con gritos y silbidos, hasta que el juez, Gilberto Ruiz Torres, accedió y concedió el indulto 30 en esta plaza.

En su primero, Flores no desentonó y con una labor templada, ceñida y muy seria, que coronó de un espadazo, cortó el segundo apéndice de la tarde.

Fermín Rivera por su parte continúa en plan triunfal. Con toreo serio, sobrio, fino y templado, el diestro potosino cuajó una excelente labor tanto en lances como en la faena de muleta. Las verónicas, el quite por chicuelinas, tafalleras, media verónica y una labor que comenzó con pases por alto y el de la firma, tandas templadas por los dos lados y un estoconazo hasta la bola, cortó la primera oreja del festejo.

En el quinto de la tarde, estuvo en el mismo tenor, sin embargo, no estuvo certero con la espada y saludó en el tercio luego de escuchar dos avisos.

En cuanto al diestro extremeño Alejandro Talavante, no terminó por acomodarse en su primero y escuchó breves palmas al terminó de su labor; con el sexto, un toro áspero y complicado, se tardó en matar y le abuchearon luego de dos avisos.

El rejoneador Rodrigo Santos enfrentó uno de Vistahermosa donde sobresalieron los rejones de castigo, pero estuvo dejándose llegar mucho al toro y la gente le pitó. Mató dejando el rejón de muerte en buen sitio y con un golpe de descabello para retirarse en silencio.

La empresa anunció para el cerrojazo de la temporada el próximo domingo, a Pablo Hermoso de Mendoza, con alternantes y astados por confirmar.