“Soy un torero al que no le gusta quedarse con nada o con la palabra ‘hubiera’ y prefiero apostar aunque en algunos casos esas apuestas salgan caras, a veces viene el percance, la cornada, y uno tiene que asumir que es parte de esto”, dijo Sergio Flores a El Economista sobre la herida que le propinó un toro al recibirlo a portagaiola en San Luis Potosí y de la que no se ha recuperado totalmente.

Pero el ánimo del torero tlaxcalteca está intacto y este domingo habrá de hacer su presentación en la cuarta corrida de la Temporada Grande en la plaza México, en donde compartirá cartel con el francés Sebastián Castella, el español Ginés Marín y el hidrocálido Luis David Adame para lidiar un encierro queretano de Xajay.

Así mismo, Flores partirá plaza el martes 12 en el mismo escenario junto a Pablo Hermoso de Mendoza, José Tomás, Julián López El Juli y José María Manzanares así como los mexicanos: Joselito  y Luis David Adame y Octavio García El Payo para lidiar ejemplares de diversas ganaderías, en la Corrida Por México en favor de los damnificados de los sismos ocurridos en septiembre pasado.

La pregunta que siempre se hacen los aficionados a la fiesta brava es: ¿de qué están hechos los toreros?, y es que Sergio no detuvo su preparación y cerrará el año con cinco corridas; hizo labores de campo en las ganaderías de San Pablo, La Venta de Romero y José Miguel Llaguno, y todo a pesar de faltarle tomar músculo en el brazo izquierdo, cerrar más la herida del brazo derecho, pues hubo mucha necropsia de piel, y su constante apuesta por la movilidad en los toros según sus propias palabras: “La bravura y trasmisión de peligro son elemento indispensable en la fiesta, por eso paso mis toros casi ‘crudos’ para que rindan más en el último tercio, soy partidario de eso y lo seguiré haciendo. Mí lesión va muy bien y no será pretexto de mi desempeño en el ruedo”, afirmó.

Para finalizar, Flores externó la importancia que tiene este par de corridas en su carrera, lo reñida que estará la pelea por las palmas ante ‘grandes rivales’ con Xajay que siempre lleva “toros muy bravos, que no regalan nada y presentan sus complicaciones, pero que dan emoción y se les puede hacer algo importante”; así mismo, su agradecimiento a la gente que lo apoya en las buenas y en las malas y su deseo de que: “la única forma que conozco de agradecerles es la entrega y por consiguiente, el triunfo”, expresó.