La voluntad y deseos de triunfo de los toreros de dinastía se estrellaron en el mal juego de los toros en la decimoctava corrida de la Temporada Grande en la Plaza México.

Francisco Rivera Ordóñez Paquirri, Diego Silveti, Fermín Espinosa Armillita IV y Juan Pablo Llaguno, vieron frustradas sus intenciones de cortar orejas ante un encierro descastado, parado y sin trasmisión de la ganadería de Marrón.

El diestro español lidió un primer astado débil e incierto, tuvo detalles y mató mal para retirarse en silencio; en su segundo, variado con capote y tesonero en la muleta para escuchar breves palmas.

El guanajuatense, Diego Silveti, tuvo variedad en lances y le corearon al inicio de la faena de muleta los estatuarios, tardó en matar y escuchó dos avisos; con el sexto, mejoró y al final de su labor le aplaudieron.

El aguascalentense, Fermín Espinoza sobresalió con un quite por saltilleras en su primero; estuvo tesonero en el séptimo y al írsele la mano muy abajo en su primero y no redondear su trasteo en el séptimo, se retiró en silencio en ambos astados de su lote.

Juan Pablo Llaguno, por su parte, luego de porfiar, pinchó repetidamente y su balance fue de silencio y dos avisos tras despachar a cada uno de sus enemigos.

Un toro, toreo y torero ?en el aniversario

El diestro francés Sebastián Castella salvó la tarde de aniversario con una gesta heroica. Luego de ser herido en pene y escroto por el toro Amoroso de Manuel Martínez, no se conformó tras correrse el turno y que lo operaran sin anestesia; salió a lidiar a su segundo astado de La Estancia, con el que nada pudo hacer por sus malas condiciones.

No se conformó y regaló a Seda de Oro de La Joya, un bravo y precioso ejemplar de pinta melocotón con el que cuajó una faena de antología, trasteo en el que el noble burel parecía planear al embestir y con el que Castella no escatimó ningún esfuerzo y corrió la mano con gusto, dejó la estocada acorde con sus condiciones de debilidad por el percance sufrido y le otorgaron las dos orejas mientras el astado fue premiado con la vuelta al ruedo a sus restos.