¿Quién te dio esas pesas?, preguntó Luis Felipe Posso, su agente.

-El encargado del hotel. Se las pedí prestadas, respondió un joven Felipe Baloy.

Pero... ¿por qué? Mañana necesitas estar descansado para la prueba.

-Por eso, necesito estar fuerte. Quiero que mi fuerza sea un argumento para que el entrenador del Envigado me permita quedarme en el equipo.

Y se quedó.

•••

Panamá pierde 6-0 con Inglaterra. Baloy entró al minuto 65 a la cancha en lugar de Gabriel Gómez. Román Torres se le acerca, se quita la banda de capitán y se la pone. Es un homenaje a sus 17 años con la selección mayor de Panamá, que pondrá fin a su carrera con el representativo una vez que termine el Mundial de Rusia.

En 13 minutos no toca el balón, hasta que el árbitro egipcio Ghead Grisha marca una falta por el costado izquierdo al minuto 78. Baloy se queda a primer poste. La pelota vuela, va casi a ras del césped y la defensa inglesa lo deja solo. Éste se barre, alcanza e impacta la pelota, que se vuelve inalcanzable para el arquero inglés Jordan Pickford. Gol.

Blas Pérez lo abraza; Baloy sonríe y los aficionados panameños festejan. Poco importa que pierdan por cinco de diferencia, porque es el primer gol de su selección en los mundiales.

“Se lo merece”, dice Posso al teléfono después de terminar el partido. “Es el mejor defensa de la historia de Panamá, por lo que hizo dentro y fuera del terreno de juego. Fue ejemplo de que el futbolista panameño puede ser disciplinado y trabajador. Contagió a toda esta generación”.

•••

El agente cuenta que al final de la década de los 90 los seleccionados panameños eran indisciplinados. Acostumbraban a meter a mujeres dentro de los hoteles de concentración, comían en horarios no permitidos y salían en horarios nocturnos.

Pero Baloy no.

“No recuerdo una ocasión en el que haya salido a una discoteca o en el que se le relacionara con un escándalo extra cancha. Al ser un apasionado del trabajo de gimnasio y muy disciplinado puso el ejemplo a los otros seleccionaos de cómo debían comportarse. Ése es su legado”.

Su huella en el representativo también se extiende a los torneos que disputó. Además del Mundial de Rusia, también participó en las Copas Oro 2005 (en el que terminó subcampeón), 2007, 2009 y 2011. También consiguió el tercer lugar en la Copa centroamericana 2011, el mejor resultado de Panamá en la historia del certamen.

•••

Posso conoció a Baloy en un campeonato centroamericano sub 20 en 1998. Lo recuerda como rápido y el más fuerte del seleccionado panameño. “Me costaba trabajo sacarle las palabras”, cuenta.

El representante le propuso ser su agente con la promesa de que le conseguiría una prueba en diferentes equipos colombianos de la primera división. Para empezar, le dijo, tenía una propuesta del Envigado.

Aceptó.

Después de su paso por el Envigado, defendió las playeras del Independiente de Medellín, Gremio de Porto Alegre y Atlético Paranaense, con el que fue subcampeón de la Copa Libertadores en 2005. Fue el primer panameño que jugó en el Brasileirão.

Baloy fichó por el Monterrey en el verano del 2005 y posteriormente jugó con Santos Laguna, Morelia y Atlas. Con los regiomontanos y laguneros levantó el título de liga y con los michoacanos ganó la Supercopa MX. En el 2016 regresó a Colombia para jugar en el Rionegro Águilas, después regresó a su país para jugar en el Tauro en el 2017 y en diciembre pasado jugó en el Municipal de Guatemala.

El zaguero dijo, al finalizar el encuentro ante los ingleses, que era 90% probable que se retirara del futbol cuando concluyera el partido ante Túnez, que se jugará el jueves en el Mordovia Arena en Saransk.

“Marcó el camino de las siguientes generaciones. Jugó y trascendió en ligas en las que ningún otro panameño había jugado. Así de grande fue su carrera”, dice Posso. Baloy fue el capitán de los vencidos.

alain.arenas@eleconomista.mx