La disputa para gobernar a la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA),­ que cuenta con 208 naciones, se ha vuelto una lucha incesante por la adquisición de poder. Encabezar la dirigencia de una entidad con ingresos de casi 10,000 millones de dólares en los últimos 10 años y con influencia social y política ha desatado una guerra.

Joseph Blatter y Mohamed Bin Hammam entraron en la contienda por el puesto y, ambos, en su pelea han trastocado la reputación de una entidad hasta ahora sólida y nada fácil de dirigir.

El miércoles se reelegirá a Blatter -único candidato- como Presidente tras un escándalo de sobornos que opaca el trabajo de la FIFA a nivel político, económico y social y que mancha la reputación conseguida por ocho presidentes durante sus 107 años de historia.

Los ingresos se han duplicado

En los últimos 11 años los ingresos ascienden a 9,517 millones de dólares, de acuerdo con los reportes financieros del organismo revisados por El Economista. A partir de la llegada del suizo a la cabeza de la FIFA sus entradas económicas aumentaron casi 50% con respecto a las etapas anteriores.

En su periodo de entrada como Presidente, del 1999 al 2002, los ingresos de la institución fueron de 2,692 millones de dólares, para el ciclo 2003-06 sus resultados financieros fueron parecidos con 2,636 millones.

Sin embargo, en los últimos cuatro años los ingresos del organismo se elevaron a 4,189 millones de dólares e incluso se han vuelto más consistentes las reservas económicas, las cuales ahora suman 1,280 millones, ya que a su llegada estaban en números rojos.

Un enlace político de paz

En el ámbito político, la FIFA también ha tenido logros como la tregua entre dos países enemigos, Israel y Palestina, que firmaron la paz al menos en el marco deportivo.

Además, Israel ha obtenido inversión en infraestructura para volver a las competencias internacionales y mejorar las condiciones de práctica del futbol, a pesar de la situación actual en la que vive.

Palestina, sin duda, ha sido de los países más beneficiados, pues el 26 de octubre del 2008 disputó su primer partido internacional en tierras palestinas frente a Jordania y en esta misma fecha se inauguró la primera Liga palestina de futbol femenil.

La Federación fue fundamental para la recuperación del futbol como deporte en Afganistán, después de décadas de ausencia de este deporte en el país por los problemas que desataron 23 años de guerra.

FIFA, un proyecto social

La FIFA ha incrementado en los últimos años de manera significativa su inversión en proyectos de desarrollo humanitario y social, obteniendo buenos resultados.

Antes de que Blatter llegara a la cabeza de la institución, la inversión en proyectos de desarrollo del ciclo cuatrienal (1995-1998) fue de sólo 14 millones de dólares. En el último periodo (2007-2010) incrementó su inversión a 794 millones.

En programas como Goal, que apoya a países sin infraestructura deportiva, se invirtieron 120 millones de dólares para apoyar 504 proyectos mundiales, con el propósito de construir centros de entrenamiento y formación futbolística, así como en implementar medidas de ayuda para aumentar la infraestructura de países menos favorecidos.

A este programa se suman otros como el de Asistencia Financiera, en el que se busca invertir en actividades futbolísticas o el proyecto Ganar en África con África, en el cual se dotó de cursos y acciones para el desarrollo de entrenadores y jugadores y al mismo tiempo se impulsó la gestión de competiciones. Algunos países beneficiados por el programa son Ruanda, Somalia y regiones como África y Oceanía.

El imperio se ha consolidado como una de las instituciones más fuertes del mundo, quizás tan fuerte como cualquier organismo de repercusiones financieras y políticas.