Los 300 pesos que costó el boleto bien valieron la pena para ver el partido inaugural del Mundial de Sudáfrica en tercera dimensión, en una pantalla tipo estadio. Sin duda mucho mejor que cualquier pantalla plana de la mejor marca, y mucho mejor por el ambiente, con silbidos, cornetas y hasta mentadas de madre al portero del equipo anfitrión.

Así se vivió este primer juego en la sala 7 del Cinépolis de Plaza Universidad, una de las cien salas que exhibió el partido en 3D en todo el país. Si bien el partido no ofreció los efectos especiales que James Cameron impuso en Avatar, sí podemos decir que hubo mucha emoción.

Muchos asistentes tenían cortesías que obtuvieron a través de diferentes promociones, pero igual sufrieron con las fallas del Guille Franco y las buenas paradas, sin duda, del portero de Sudáfrica.

Narradores en la sala

Entre las ventajas es que los asistentes se ahorraron las narraciones de los comentaristas de las dos principales televisoras de México, aunque los narradores locales , de los que nos ahorramos los nombres, tampoco cantan mal las rancheras. Demostraron un pésimo manejo del lenguaje y poca preparación en cuanto a los nombres y trayectorias de los jugadores del equipo sudafricano, pues sí se extrañó que jamás hayan dado una referencia, por ejemplo, de los equipos en los que militan los seleccionados sudafricanos, que como se sabe, la gran mayoría juega en Europa.

Pero eso es pecata minuta, los gritos de los asistentes, la gran mayoría con camisetas del Tri, lo borraban todo.

El momento más emotivo

La sala entera se puso de pie, para escuchar el himno nacional y entonar la letra y posteriormente escucharon, con el mismo respeto, el himno de Sudáfrica. Sin duda fue el momento más emotivo de la mañana.

La impotencia: cuando el árbitro de Uzbequistán anuló en el minuto 37 el gol de Giovani Dos Santos, por un fuera de lugar. Y siguieron las mentadas y los gritos.

El clímax: el gol de Rafa Márquez, El Capi , que hoy cedió la estafeta a Torrado, orgulloso portador de la primera tarjeta amarilla del Mundial 2010, otro momento lleno de abucheos y más mentadas, claro, para el árbitro.

Lo insufrible: los comentarios de uno de los narradores de Cinépolis, pidiendo, exigiendo el ingreso de Cuauhtémoc Blanco, El último gran héroe , como se refirió al delantero mexicano, como la única salvación para el Tri.

El último gran héroe

Por fin, para beneplácito del narrador, pero también de muchos de los asistentes, ingresó el ex americanista a la cancha. Ese fue el clímax para el comentarista, que imaginaba su propia historia. Pero el gol del último gran héroe no llegó. Nos fuimos con en empate en el minuto 93 del partido.

La desmañanada valió la pena, los 56 pesos de estacionamiento también. Las caras de los asistentes eran exultantes, y aún con el olor a palomitas.