Johannesburgo. España es un homenaje a la estética. Con las bases más simples, con poco barroco, pero recursos necesarios. La Roja toma confianza en Sudáfrica tras superar 2-0 a Honduras.

¿Cómo parar a una máquina de futbol? ¿En dónde está el enchufe para apagarla? España hace lo más sencillo, tiene la pelota y la circula. Ocupa todo el ancho y largo, no desprecia ningún espacio del terreno y sólo es cuestión de que tome ritmo para hacer ver mal al rival.

Honduras es un equipo limitado, pero entre esas fallas jamás había sido exhibido de esta manera. Los de Vicente del Bosque les hicieron correr como nunca. Antes del juego soñaban y después de esto seguro han caído en una depresión. Apenas a los 20 minutos del segundo tiempo, Reinaldo Rueda gritaba a sus jugadores para invitarlos a no bajar los brazos. Su capitán, Amado Guevara, sólo atinó a encoger los hombros y clavar los ojos al piso. Tenía razón, no había nada que hacer.

Wilson Palacios alabado en la Premier League por su evolución y ser uno de los escudos más importantes de la Liga con el Tottenham, ayer ni siquiera pudo quitarle un balón que no fuera con falta a Alonso, Xabi o Cesc, se la pasó en el piso y terminó por no saber ni a donde voltear, cuando los rivales tenían la pelota.

Y no podía estrenarse el marcador más que con una genialidad. Villa recortó en menos de un metro a Guevara y Mendoza y también se despachó a Álvarez para colocar en el ángulo la pelota. Un gol que terminaba la moral de cualquiera. No había nada que hacer y para Honduras menos.

Hasta 30 toques daba España sin que hubiera un oponente que desenchufara el circuito. No por algo el balón fue de ellos y 78% de sus pases resultaron acertados. Así llegó el segundo tanto, tiqui-taca del mediocampo hasta el borde del área donde Villa hizo el movimiento de ingresar pero se botó, tomó el balón solo y disparó para vencer a Valladares por segunda vez.

Quizás lo que le debe preocupar a Del Bosque son las fallas ante el arco. No todos dan facilidades como los centroamericanos, de 10 remates a portería encajaron dos y fallaron un penal (Villa).

Los amantes de la creatividad ya se saborean el partido entre España y Chile, los equipos, a quienes más les gusta tener la pelota en los pies, tejer telarañas y imaginar, pero sobre todo, arrancar sonrisas a la grada, se mirarán en la última jornada del grupo, desafortunadamente uno podría quedar fuera. También así es el futbol: matemáticas.