El gobierno de Donald Trump puso fin al acuerdo entre las Grandes Ligas y la Federación Cubana de Beisbol (FCB), que sólo duró 110 días.

El 19 de diciembre del 2018 se anunció el nuevo acuerdo entre ambas instancias (MLB y FCB), en el que se indicó que brindaría a los beisbolistas cubanos un camino seguro y legal para firmar con un equipo de la MLB y con el que se ponía fin al tráfico de jugadores. Así se convertía en la cuarta Liga extranjera con la que tenían un acuerdo.

“Creemos que este acuerdo logra ese objetivo y permitirá que la próxima generación de jugadores cubanos persiga su sueño sin tener que enfrentar muchas de las dificultades experimentadas por jugadores actuales y exjugadores”, indicó Rob Manfred, comisionado de la MLB, tras anunciar el acuerdo.

Pero, pasaron 10 días y se dio a conocer de las intenciones del actual gobierno para revertir el convenio, el cual se empezó a negociar en la administración de Barack Obama, específicamente en marzo del 2016.

Los equipos de la MLB pagarían a la federación cubana por cada jugador firmado, lo cual generaría ganancias para el beisbol de dicha nación, dinero que no percibía ante la deserción de los peloteros.

De acuerdo con información de ESPN,  la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro envió una carta a la Liga el viernes que decía que “los pagos a la Federación Cubana de Beisbol no están autorizados (...) porque un pago a la Federación Cubana de Beisbol es un pago al gobierno cubano”.

Al impedir los pagos, el acuerdo sería aparentemente imposible de llevar a la práctica. La federación cubana ha accedido a liberar a todos los peloteros de 25 años o más, que cuenten al menos con seis años de experiencia profesional.

Un funcionario estadounidense, que declaró para la agencia Reuters en condición de anonimato, indicó que el gobierno está dispuesto a trabajar con la Liga para buscar un acuerdo consistente con la ley.