”Lo que quieras hacer en la vida hazlo bien, siempre pon todo tu ser y disfrútalo con responsabilidad”, fue el consejo que recibió Brissa Rangel de su padre, cuando aceptó la oferta del Puebla para seguir su sueño de jugar en la Liga MX Femenil.

En menos de dos días, la portera de 28 años tuvo que hacer un reacomodo en su vida personal y profesional, cuando Pumas le dijo que no entraba en planes para el torneo Clausura 2019 con sólo dos días antes del cierre de registros de la Liga MX Femenil, por lo que tuvo que hacer una pausa en su puesto de entrenadora del equipo femenil de futbol rápido de la UNAM, al que sólo podría ir a dirigir una vez por semana, debido a su cambio de residencia.

A su vez, tendría que conseguir un nuevo lugar para vivir en Puebla, situación que resolvió gracias a la familia de una amiga y espera que al finalizar este mes ya pueda rentar un lugar para vivir; mientras, busca proyectos para entrenar o de difusión cultural y así aumentar los ingresos que le ayuden a continuar con su proyecto de vida, donde el futbol es parte esencial en la toma de sus decisiones.

“Es muy importante y es difícil que las jugadoras entiendan la parte del profesionalismo, llámese: entrenamiento diario, alimentación y cuidados”, indica Jorge Gómez, entrenador del Puebla.

La categoría femenil del equipo arrancó un año después de que comenzó el proyecto de la Liga, gracias a un permiso del torneo para preparar la logística, los recursos, las visorías y armar un equipo.

Gómez indica que el reto de las jugadoras en el torneo es entrar en la dinámica del alto rendimiento, adquirir hábitos de entrenamiento, comportamiento y descanso, con una variable con salario que no siempre les permite cubrir sus gastos.

“En el sueño de querer estar,  ellas hacen el esfuerzo y las familias las apoyan, eso es muy importante porque los clubes debemos de trabajar de manera muy organizada para darles herramientas. Supervisamos cómo viven, cómo están comiendo, cómo se comportan fuera de la cancha, qué ejemplos dan”, agrega el entrenador que colaboró en la Federación Mexicana de Futbol en la organización del torneo femenil.

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-Si vas a entrar al futbol, tú te encargas de esas cosas, fue lo que dijo el padre de Brissa cuando encontró la oportunidad de seguir jugando, aunque en otro estado de la República.

“Y está bien, porque fue parte de madurar; obviamente siempre está ahí (apoyando) aunque diga que no”, recuerda la portera.

El entrenador indica que al formarse la Liga MX, las jugadoras se enfrentaron a adquirir comportamientos del profesionalismo

El cambio de condiciones de las jugadoras, que en su mayoría llegaron de torneos amateur, incluso se reflejó en el aspecto emocional. “Algunos días están nostálgicas, pero es también parte de la madurez y el fogueo que demanda el profesionalismo”, indica Gómez.

Puebla suma nueve unidades en seis partidos, se ubica en el cuarto puesto del grupo 1 y durante el torneo pasado estuvieron peleando hasta la última fecha por la calificación a la Liguilla con Pumas, que consiguió los puntos necesarios para acceder a la fase final por una alineación indebida de Cruz Azul, que le dio el triunfo al equipo de la UNAM.