En el siglo XXI todo esplendor: tres títulos de Super Bowl, pero alguna vez, Nueva Inglaterra Patriots fue un conjunto perdedor que llegó a obtener una sola victoria en la temporada de 1990.

Dos jornadas y el panorama era aceptable: derrota en la semana uno ante Miami y después, victoria ajustada de 16-14 sobre Indianápolis el 16 de septiembre, en lo que se convirtió en la única satisfacción de esa campaña, para dar paso a tres meses de vergüenza y el peor año en su historia.

Hace 21 años, el promedió de puntos de desventaja por cada derrota de Pats fue de 17.8. En ese calendario se suscitaron siete caídas con holgado marcador: 2-41, con Cincinnati; 13-37, ante Jets; 20-48, contra Filadelfia; 14-34, frente a Phoenix; 7-37, con Kansas City; 3-24, contra Pittsburgh, y 7-42, de nuevo frente a Jets.

En el aspecto individual el quarterback Marc Wilson acumuló 1,625 yardas, seis pases de touchdown y 11 intercepciones. Por carrera,

John Stephens marcó 808 yardas y un par de anotaciones, mientras que el wide receiver, Irving Fryar, acabó con 54 atrapadas para 856 yardas y cuatro touchdowns. En la defensiva, Brent Williams se apuntó seis derribes de mariscal de campo, mientras que Ronnie Lippett y Maurice Hurst acabaron con cuatro ovoides interceptados cada uno.

Patriots fue último lugar en ataque de toda la Liga con 181 puntos realizados. En defensiva fue el segundo peor, por detrás de Cleveland (462). New England admitió ese año 446 puntos.

La afición del equipo de Boston querrá olvidar el nombre de Rod Rust, entrenador a cargo de aquel equipo que apenas cinco años antes había disputado el partido por el título de la NFL ante Chicago Bears. Luego de 1990 la dinastía Patriot sólo tiene cinco campañas con récord negativo y una de índole perfecta en el 2007.