Si a veces la vida es injusta, ayer no lo fue. Estados Unidos consiguió un pase merecido y trabajado. Desde hace más de 15 años el programa de futbol de aquella nación inició un proceso que ahora lo coloca como una nación de futbol.

Ayer confirmó que pese al sufrimiento y con un gol de diferencia, Estados Unidos avanzó invicta y como primera de grupo. Pese a sus carencias técnicas, está claro que hay muchas horas de trabajo en el pizarrón y en la cancha. Donovan anotó el gol del triunfo casi por inercia.

Su programa anuncia que en Sudáfrica deben llegar a la final. El futuro parece no ser tan positivo, pero seguro que lo lograrán algún día y lo veremos todos.

Y también seguro que serán campeones y también lo veremos todos.

Un esquema nada espectacular, explotando sus cualidades físicas y de disciplina han dejado de lado la técnica sólo como un recurso. Pero se saben limitados y contrario a amedrentarse, se han capacitado para maximizar sus cualidades.

Por eso se entienden las lágrimas de Landon Donovan en la conferencia tras el dramático triunfo ante Argelia. Él es el pilar de una Selección que ha enseñando al mundo cómo desarrollarse en menos de 15 años y ser capaz de dar golpes como la victoria ante España en la Confederaciones del 2009.

Desde la Sub-13 hasta la Mayor, todos juegan el mismo sistema, los mismos métodos de trabajo, de entrenamiento. Y así lo único que queda es mecanizar todo y el resultado seguro se dará. No hay otro camino. Ayer Donovan lo dijo con un nudo en la garganta. Ha sido un camino demasiado largo .

Lo cierto es que Estados Unidos ha logrado que se le respete, incluso México debe mirarles hacia arriba.