La continuidad de Luis Enrique al frente de Barcelona está en suspenso, por lo menos hasta la primavera del 2017, cuando el técnico blaugrana y la dirigencia del club definan si lo más conveniente para el proyecto deportivo del equipo es la continuidad del entrenador con mejor productividad en la historia de la entidad, pero enfrenta el desafío de reinventar a un equipo que depende demasiado de su tridente estelar, Messi, Luis Suárez y Neymar.

No hay que exagerar cuando encadenas buenos resultados ni tampoco cuando no lo haces. Pero claro que el análisis es desde la perspectiva del entrenador, otros pueden tener otra opinión , dijo Luis Enrique antes de enfrentar el último partido de la fase de grupos de la Champions League, torneo al que ya calificaron a los octavos de final, pero al que llegan ante Borussia Mönchengladbach con una racha de tres empate y con seis puntos de distancia del líder en la Liga de España, Real Madrid, con el que empataron en el derbi español el fin de semana pasado.

En su tercera temporada al frente de Barcelona, Luis Enrique acumula 144 partidos al frente del equipo y con un contrato que expira a final de esta temporada, el técnico español es quien mejor productividad registra, con 78.6% de efectividad en todas las competencias. El equipo blaugrana gana seis de cada 10 partidos con Luis Enrique en el banquillo.

La cifra es superior a los registros del Barcelona de Pep Guardiola, quien en cuatro años al frente del equipo alcanzó un rendimiento de 72.4%, en 247 partidos dirigidos.

Apenas tomó el cargo de entrenador y Luis Enrique quiso imprimir su estilo propio, sin abandonar el sello de Cruyff y Guardiola que le dio identidad a Barcelona, el técnico además de utilizar el clásico parado 4-3-3, utiliza la formación 3-4-3, con una variación y espíritu de transiciones rápidas, más que de posesión de balón.

No fue raro entonces que durante la primera temporada el porcentaje de posesión de pelota del equipo promediara 61.9% de los minutos totales del partido, cuando en la etapa de Guardiola el índice casi llegada a 70% del tiempo.

En detrimento de la posesión del balón, Luis Enrique apostó por el poder ofensivo que conformó con el tridente de Messi, Luis Suárez y Neymar, quienes aportan siete de cada 10 goles del equipos desde que tomó el cargo como entrenador.

Si bien el rendimiento goleador del equipo con Luis Enrique (2.7 goles por partido) aumentó los niveles con respecto a la etapa de Guardiola (2.5), la dependencia del tridente estelar y la poca reinvención en la alineación condena el trayecto del asturiano en Barcelona.

Actualmente, con 37 de los 56 goles del equipo realizados por Messi, Suárez y Neymar, representa 66% del total de anotaciones, cuando en torneo anteriores el índice llegaba hasta el 77 por ciento. También es el peor promedio goleador del equipo al mando de Luis Enrique, con 2.5 tantos por juego.

Me importa tres narices ganar , añadió Luis Enrique en la previa del encuentro de Champions, partido que considera para darle oportunidad de jugar a jugadores con poca actividad. El liderazgo que un día quiso imponer en detrimento de Lionel Messi, después de arreglar las diferencias, hoy parece desdibujado.

El entrenador con mejor números en Barcelona y con la mejor ofensiva en la historia del club, pone en entredicho su continuidad. El tridente ofensivo es su único sostén y en la primavera del próximo año podría definirse su continuidad en el club, ya que las competencias tomen rumbo para saber las opciones de títulos del equipo.