Hablar del golf femenil en México es, desde hace algunos años, hablar de la retirada Lorena Ochoa. Y aunque ha sido complicado que después de Ochoa alguna mujer llegue a la LPGA el circuito profesional femenil más importante a nivel mundial, esta semana será una realidad que de nueva cuenta una mexicana vuelva a un torneo de esa categoría.

Su nombre: Tanya Dergal, para quien el camino no fue fácil, pero sí fue menos complicado gracias a la iniciativa de dos mujeres que buscaron, a través de varias empresas, conseguir recursos para apoyar a los nuevos talentos y hoy, orgullosas, hablan para El Economista de Impulsando al Golf Profesional en México (IGPM).

Somos una asociación civil que nació para apoyar a las golfistas amateur que buscaban convertirse en profesionales , asegura Rosalba Papacostas, presidenta de la asociación que para este 2012 apoya a cuatro golfistas nacionales.

De acuerdo con Papacostas, la idea surgió en el 2008: Quisimos hacer un torneo para recaudar fondos y apoyar a las mujeres golfistas que figuraban en le Gira Futures de la LPGA con tarjeta completa para que llegaran al circuito profesional.

Empezamos con el éxito de Violeta Retamoza; la conocíamos, la invitamos a que compartiera experiencias con juveniles de la zona. Ella fue la que nos transmitió que haber llegado para ella era un gran logro pero nos hizo tomar conciencia de que venían más jugadoras y no tenían cómo llegar .

Hasta entonces, las golfistas -que, en promedio, requieren al menos de unos 14,000 dólares sólo para la inscripción a sus torneos- tenían el sueño, más no los recursos para participar en la Gira: No contaban con dinero para pagar sus participaciones en los torneos .

Hoy, gracias a IGPM, el golf femenil vive una situación diferente. Contamos con cuatro patrocinadores (Corona, Value, Interjet y Clean Service) de donde tenemos recursos para pagarles a las jugadoras sus inscripciones. Conade ahora nos apoya para pagarles sus escuelas clasificatorias , asegura Marina Villasana, tesorera de IGPM.

Sin embargo, las fundadoras de la asociación reconocen que aún quedan cosas por hacer. El apoyo requiere tres variables: inscripciones, hospedaje y caddie, nosotras apenas hemos podido cubrir una en cinco años, pero confiamos en que pronto consigamos dos patrocinios más y así tengamos más recursos para nuestras jugadoras , explica Papacostas.

Del mismo modo, admiten que para este año esperan que el apoyo sirva para que al menos dos jugadoras más lleguen a la LPGA: Esperamos tener cada año más y más jugadoras y darle el impulso al golf femenil mexicano para tener no sólo a Lorena Ochoa, sino a más referentes de este deporte para nuestro país , concluye Papacostas.

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