El lugar que ocupó en el diamante no siempre fue el mismo. Cuando Isidro Márquez Espinoza comenzó a jugar beisbol solía ocupar la tercera base o el jardinero central, fue hasta que ingresó a la Academia de Pastejé que empezó a pitchear.

El actual coach de pitcheo de los Piratas de Campeche, reconoce que dudó en hacer el cambio de posición, porque indica que bateaba muy bien. A veces se cuestiona qué hubiera sucedido.

Su carrera como profesional se resume en más de dos décadas. Debutó en 1985 con la organización de Tampico y concluyó en el 2011 con Minatitlán en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB).

A él le pertenece el récord del mayor número de salvamentos tanto en la LMB, con 301, y de la Liga Mexicana del Pacífico, con 134.

“Estoy muy satisfecho con lo que hice”.

El expitcher explica que lo difícil de hacer del movimiento está en encontrar el momento en el que se debe soltar la bola.

“Creo que es la forma más natural y en la que menos te lastimas el hombro y el codo. Bueno también depende de tener una buena técnica”.

“Los trancazos que recibías en la loma te hacían hacer ajustes”.

Isidro Márquez señala que antes no se contaban con tantos coaches como ahora.

Desde el 2012, Isidro Márquez se desempeña como coach de pitcheo de Campeche, labor que le disfruta y que se ha negado a dejar, a pesar de que le han ofrecido trabajo como asesor deportivo.

“A mí me gusta enseñar y tengo el compromiso de hacerlos mejores pitchers, a veces se dan las cosas, a veces no salen”, indica.

A sus pupilos siempre les recuerda la importancia de tener un buen balance, una buena mecánica, y de tener confianza, ya que es cuando suelen salir mejor las cosas.

Campeche cuenta con un staff de pitcheo que promedia 27.8 años, quienes registran una efectividad colectiva de 7.35 y se ubican en el sitio 13 de 16 franquicias. El equipo pasó de ocupar la sexta posición en dicho departamento en el 2015 a ocupar los últimos lugares en la presente fase regular.

“Nosotros hacemos una evaluación completa. Campeche no ha tenido para trabajar en invierno y se pierde la formación de los muchachos, el seguimiento, y cuando regreso tengo que volver a trabajar con ellos de cero. Se lo hemos dicho a la directiva, pero no tienen los recursos para mantener a todos los muchachos prospectos y darles seguimiento”.

Isidro debutó el 25 de abril de 1995 con Chicago White Sox. Participó en siete encuentros y registró un récord de 0-1, con un promedio de carreras limpias de 6.75, permitió nueve hits, cinco carreras, tres cuadrangulares y eliminó a ocho adversarios.

¿Qué impidió que su estancia fuera mayor en la MLB?

“Fueron muchos factores. Primero fui abridor, después me hice un relevo corto. La oportunidad que me dieron en las Grandes Ligas fue de relevo, nunca tuve rol definido. Sabía que no me iba a ganar el relevo corto de ligas menores a Grandes Ligas, pero si me hubieran dicho que entraría a la séptima, ya mentalmente me preparaba”.

Para él, el que no tuviera un rol definido fue lo que impidió que permaneciera más tiempo en la MLB, aparte de la falta de oportunidades.

El expitcher pasó de lanzar de las primeras entradas a las últimas. En sus primeros años como profesional fue abridor y cuando se fue a Estados Unidos lo colocaban relevo corto.