¿Alguna vez alguien te ha abrazado de manera entrañable? “Bienvenido a tu segunda casa David Ferrer”. Raúl Zurutuza recibe en el aeropuerto de Acapulco al jugador que abrazó en sus cuatro títulos en el Abierto Mexicano de Tenis. Ese abrazo, no tiene comparación, será de los últimos que se darán entre el jugador y el director del torneo porque ya no regresará Ferrer a México como tenista profesional.

Este 2019 termina una etapa con una decisión que califica como “meditada, pensada y valorada. Convencido de que es lo mejor para mí, lo tengo muy claro y ha llegado el momento de cerrar un ciclo de mi vida en la que me ha ido mejor de lo que esperaba”

Individualismo. El retiro es una decisión privada, como el tenis un deporte individual y la ATP una Asociación que considera a los tenistas como “contratistas independientes”. Jorge Escallon, Director de Finanzas y Tesorería de la ATP explica a El Economista que cada tenista profesional es su propia empresa, su propio jefe y se retira cuando quiere.

“En el retiro oficial, el jugador firma un documento en el que dice que no estará activo profesionalmente y eso lo saca de las listas de antidoping, porque cuando están activos les hacen las pruebas en cualquier momento. El primer paso es firmar el documento y es el único paso realmente oficial”, subraya Escallon.

David Ferrer lo tendrá muy claro cuando firme esa hoja apenas termine en mayo el torneo Mutua Madrid Open. Dirá pronto adiós con 27 títulos de la ATP.

“Este tipo de decisiones las toma uno mismo, sí es verdad que lo hablé con el equipo técnico, con mi familia y al final estoy 100% convencido”.

La vida después del tenis

¿Quién ha sido exitoso después de una carrera profesional en el tenis? ¿A quién se recuerda? ¿Qué pasará cuando David Ferrer cumpla 50 años?

Incertidumbre y preguntas. Ex tenistas coinciden que el retiro no es una decisión fácil, claro, pero notan que el tiempo ha pasado y las mentalidades han cambiado.

Ahora los tenistas pueden construir una vida económica a la par de la deportiva, buscan ingresos por patrocinios, alargan su carrera, meditan más sus decisiones.

¿Recuerdas a David Roditi, Juan Carlos Ferrero y Javier Frana? Aquí nos dicen qué implica romper con una vida profesional como jugador:

“En mi caso tuve muchos problemas físicos en la espalda, las rodillas, y ya no estaba disfrutando el deporte. Estaba frustrado porque no podía entrenar igual. Una vez mi madre me comentó que me veía infeliz y de mal humor muy seguido y yo no me considero una persona amarga. Uno de mis últimos partidos fue en Copa Davis en el que representé a México contra Venezuela en la Ciudad de México en el club San Ángel. Tenía 27 años... pude haber seguido pero me ofrecieron un muy buen trabajo como coach en una Universidad en Estados Unidos que sabía que era uno de mis intereses. El cuerpo y las lesiones a veces te obligan a tomar decisiones en las que emocionalmente no se estás listos”.

Actualmente David Roditi vive en Texas y es entrenador de tenis en TCU. Es ex jugador de ATP, ex entrenador nacional, líder de la USTA y ex capitán del equipo de la Copa Davis de México en 2016.

Juan Carlos Ferrero tenía 32 años cuando puso punto final a su carrera.

Desde entonces es un emprendedor. Tiene su Fundación que lleva su nombre, promueve deportes para jóvenes en Valencia y sus alrededores, construyó el Hotel Ferrero de 12 suites en Bocairent y es copropietario del Valencia Open 500. Y entre más cosas, tiene su academia deportiva JC Ferrero-Equelite.

“No conozco casos de personas que se sienten desgraciadas tras el retiro, pero sí de muchos tenistas retirados que son felices en muchos sentidos: laboral, familiar... Nunca es fácil, es poner fin a un ciclo que ha sido prácticamente toda tu vida. Aunque te vas haciendo a la idea según se va acercando el momento. David (Ferrer) es un amante del tenis y ya está iniciando varios proyectos para seguir ligado al tenis”.

Javier Frana es analista de tenis en ESPN desde 1998. No tardó en dar el salto de las canchas a la televisión, aplica su conocimiento, vivió la década de los noventa como jugador de tenis profesional y cerró su carrera con tres títulos individuales y seis dobles de la ATP.

“Las nuevas etapas dependen de la propia definición de éxito de los tenistas. El éxito es sentirse orgulloso y pleno más allá de la trascendencia, ya sea trabajar en una escuela de tenis, dedicarse a los negocios, ser entrenador. La cultura del retiro ha cambiado un poco, porque ya no se toman decisiones apresuradas, se tiene menor inseguridad. Los jugadores tienen la posibilidad de estirar ahora más su carrera. El tenista tiene que asegurarse de que no es una cuestión momentánea y que después se quiera rejuvenecer”.

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ATP no se involucra en la decisión, pero da fondo económico

Cuando David Ferrer llegue a los 50 años podrá hacer uso de su fondo de pensiones, gracias a la ATP.  Y podrá escoger a qué edad quiere recibir su dinero (puede elegir entre los 50 y 80 años). Es un pago que recibirá durante dos décadas.

Antes de esa edad, la ATP no interviene en ninguna de las decisiones de los jugadores, ellos son independientes en la elección de sus torneos y cuando llega el momento de meditar el retiro solo asesoran indirectamente con el cuerpo médico el tiempo recomendable para seguir aún activo.

No hay ningún programa de retiro, pero a través de cursos durante su carrera activa se les indica qué otras oportunidades pueden tomar en temas relacionados al tenis.

“David Ferrer se ganó el derecho de tener múltiples oportunidades después del tenis, podría ser representante de  una marca, dirigente deportivo, entrenador super calificado. Construyó una carrera sin haber sido dotado técnicamente de golpes extraordinarios, trabajó inteligente, de manera metódica y tenaz, y por muchos años fue un jugador difícil de vencer”, comenta Javier Frana.

Desde el seno de la ATP se ha analizado el cambio de la fortuna que se da en orden ascendente en los torneos desde  hace 10 años.

El jugador promedio, es decir un top 50 en dobles o un top 100 en singles ya cuenta ahora con una carrera profesional y tienden a ser disciplinados financieramente. Jorge Escallon, quien lleva una década trabajando en la parte administrativa y financiera del ATP, explica a este diario cómo desde 1990 se inició con un esquema de manejo de fondo de pensiones para los jugadores.

“Es un beneficio variable que depende de cuándo el ex tenista empezará a retirar el dinero. Un jugador del rango de David Ferrer y los que empiecen a retirarse después de él, recibirán entre 40,000 y 60, 000 dólares al año. Algunos recibirán más porque depende de los años que jueguen y las contribuciones cada año son mayores. En el fondo de pensiones los 125 mejores jugadores en sencillos y los mejores 40 en dobles califican cada año al fondo de pensión. A esos 165 jugadores se les coloca una contribución que viene de ATP, de lo que percibimos por marcadores en vivo y también viene del bonus, otra parte se deduce del prize money de cada jugador en torneos ATP, que es el 2.5%. Se necesitan mínimo 5 años para calificar al fondo”.

Un estimado de 10 a 15 jugadores se retiran al año, y estos han sido alrededor del Top 100 en singles o Top 50 en dobles, que son los jugadores considerados “miembros de la división”.

Este año David Ferrer se sumará a la estadística.

Pero nos deja un aliento en medio del adiós: “Estoy seguro que después de un descanso emprenderé proyectos nuevos que me motivan. Para mí hay otras cosas en la vida que se pueden hacer y ser igual de gratificantes. Soy muy competitivo en todo lo que hago, estoy seguro que ese espíritu competitivo lo seguiré teniendo y aplicando a los nuevos retos que tendré en el futuro”.

PD: Que el sol de Acapulco vea en sus canchas tu último atardecer.