Los organizadores, sponsors y televisoras se frotan ya las manos. El Rey ha vuelto y lo hace en su mejor momento deportivo de los últimos dos años, tiempo en el que sus problemas personales llevaron a una baja en su nivel de juego.

No más. Tiger Woods es tan favorito para ganar el US Open como lo había sido por muchos años en los que se antojaba invencible, aunque esta vez las dudas sobre su desempeño lo hagan ver vulnerable.

Y aunque las críticas sobre él han sido duras, incluso pese a su reciente logro en el Memorial -porque Woods no ha podido cerrar los torneos como antaño-, ha perdido su toque con el putt, el tendón de Aquiles izquierdo le estaría dando más problemas de los que él admite, tuvo su peor ubicación de por vida en el Masters e incluso no pasó el corte en un torneo. Eso no ha importado, pues las apuestas están seis a uno en su favor según el sitio de apuestassportsbook.com.

Pero no sólo eso. En el US Open, la presencia del tres veces ganador del torneo (2000, 2002 y 2008) lleva esperanzas no sólo a los organizadores, también a San Francisco, pues según un estudio de la Universidad de San Diego, se espera que el torneo supere la derrama económica de 142 millones de dólares que dejó a la ciudad el año pasado.

Del mismo modo, aunque los organizadores ya cuentan con una cartera de patrocinadores fijos, lo cierto es que el valor del torneo cuando se reúne a un field de grandes jugadores se incrementa. De acuerdo con datos de la revista Forbes, se estima que el US Open cuenta con un patrocinio de 22 millones de dólares (tomando en cuenta a sponsors como Chevron, American Express, IBM y Rolex).

Aunado a ello, según datos del Comité Organizador, éste tuvo ganancias el año pasado de 40 millones de dólares, por los conceptos de venta de boletos, hospedaje, alimentos y bebidas, además de los 40 millones en derechos de transmisión que han pagado la NBC y ESPN para transmitir el evento.

Y quizá son, precisamente, las televisoras las más felices de contar de nuevo con la figura mediática de Tiger Woods, quien, además, jugará las primeras rondas en un atractivo grupo conformado por él, Phil Mickelson y Bubba Watson, un dream team.

En datos de la NBC, desde que Tiger debutó en el US Open de 1994, los ratings han sido considerablemente atractivos, siendo el 2002, cuando ganó su segundo título del torneo, en que logró convocar a 10.75 millones de televidentes, mientras que el segundo rating más alto lo tiene también Woods, quien en el 2008 llevó a 7.83 millones de personas a encender sus televisores para ver su magia.

En las últimas dos ediciones, los ratings no lograron subir más allá del 6.5, el cual alcanzó en el 2011 el triunfo del norirlandés Rory McIlroy, por lo que se espera que esta vez, El Rey vuelva a ser el talismán del US Open.

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