México superó 5-1 a Gambia en un ensayo que sin duda no podrá ser un parámetro para medir la capacidad del Tri de cara a la Copa del Mundo. Y es que el equipo de Javier Aguirre tuvo un día de campo en Alemania, en el que el marcador se quedó muy corto y donde mostró su fragilidad en las pelotas paradas.

Apenas a los 17 minutos, Javier Hernández abrió el marcador tras aprovechar un garrafal error de un central que intentó retrasar la pelota a su arquero, dejándola a la mitad del camino, sitio en el que apareció El Chícharo para disparar entre las piernas del guardameta.

De ahí en adelante, México comenzó a generar llegadas con más facilidades que en un entrenamiento, sin poder aumentar la ventaja antes del descanso, porque Carlos Vela de nueva cuenta no anduvo fino.

Para la segunda mitad, al 49, Salcido desbordó por la izquierda y puso el gol a El Chícharo, quien sólo tuvo que barrerse para marcar el segundo.

Y ayer fue tan débil el rival, que hasta un Bofo Bautista, quien con todo y su floja actuación con la que parecía pedirle a gritos a El Vasco que lo mande de regreso a México, colaboró con el tercer tanto al empujar un balón al fondo del arco, tras una triangulación que inició Blanco cediendo pelota a El Venado para que éste le pusiera medio tanto a Bautista.

Pero ante Gambia no sólo fueron en ataque los errores, porque en el primer tiro de esquina que tuvieron los africanos marcaron el de la honra mediante Ebrima Sohna, quien apareció solo dentro del área y con un frentazo superó a Michel.

Más tarde, al 73, el mismo errático Bofo aumentó la cuenta al disparar sobre la línea tras un manotazo del arquero que se cansó de escupir pelotas de rutina, y Alberto Medina, a 10 del final, convirtió el quinto tanto tras un buen servicio de Guardado, al mandar la pelota a las redes entre las piernas del arquero.

A pesar de golear a los africanos, México aumentó las dudas sobre su funcionamiento, porque se equivocó en la primera pelota parada que tuvo su rival.