Nada justifica la derrota de la Selección. Ni siquiera el error del árbitro. Y es que un equipo con empaque está para superar todo, incluso los errores.

Osorio demostró que seguimos siendo limitados en los momentos de presión y ese factor también juega. La mente también hace a los gigantes.

A nivel futbolístico, México compite, pero no está todavía para compartir la oficina de gala con Alemania, Argentina o Brasil.

También es cierto que no es culpa de Aguirre ni de este equipo que no se pueda trascender. Esto es culpa de un proceso parchado, mocho, y así con cuatro técnicos es complicado tener éxito.

Ahora más que nunca el ranking de FIFA tiene un dejo de realidad, ni siquiera estamos cerca de los 12 primeros del mundo y hay que reconocer que también en estos cuatro años se perdió poder en el área y Estados Unidos mira a todos hacia abajo.

A la llegada de Néstor de la Torre al frente de las selecciones se presentó un proyecto serio que si los dueños lo permiten seguirá. La continuidad será fundamental.

Todos jugando igual, con el mismo sistema, con entrenadores de un mismo perfil. De esta generación se rescatarán quizás 10 futbolistas que puedan tener empaque para Brasil 2014.

Hay que ubicarnos en la realidad en la que estamos y en la que hemos estado ahí desde el 94 a la fecha. No se avanza porque después de cada proceso tiran todo a la basura y a iniciar de nuevo.

Hay que mirar que Bradley fue asistente de Bruce Arena en EU, que Dunga acudió como auxiliar en Alemania 2006, que Joachim Low formó parte del equipo teutón en el proceso anterior. De estos ejemplos hay que tomar referencia. Algo bueno deja seguir un camino y una idea.