México sólo logró ser un rival incómodo. El Tricolor se metió a Wembley, compitió durante 45 minutos ante Inglaterra, pero debido a su falta de contundencia salió con las manos vacías tras caer 3-1 ante una Selección que sólo apretó el acelerador cuando fue necesario.

Si alguien quiere consolarse con que los verdes hicieron un buen partido está equivocado, porque mientras los ingleses concretaron 75% de sus ocasiones de gol (tres de cuatro oportunidades), los nuestros apenas alcanzaron 20%, al marcar en una de cinco opciones claras.

Ayer los ingleses se encaminaron a la victoria aprovechando los dos males eternos de nuestra Selección. Primero, agradeciendo la falta de frialdad para definir goles que parecían cansados en dos acciones de Carlos Vela; y después, aprovechando las pelotas detenidas para, sin siquiera esforzarse, liquidar al equipo de Aguirre.

Apenas a los 16 minutos, luego de un tiro de esquina, Peter Crouch recentró la pelota con la cabeza para dejarla en bandeja de plata a Ledley King quien sólo tuvo que empujarla a las redes.

Si bien México estaba en desventaja, le arrebató el balón a los ingleses que se sentían cómodos esperando a su rival, y que aprovecharon su segunda pelota parada para marcar el segundo. De nuevo la pelota se lanzó de la esquina, Wayne Rooney remató al travesaño, y en el rebote Crouch la empujó sobre la línea de gol para marcar el segundo.

Tras recibir este tanto, México hizo una gran jugada, teniendo a Torrado como protagonista poniéndole medio gol a Vela, atacante del Arsenal que desperdició una oportunidad del tamaño del estadio disparando al cuerpo del arquero.

Cerca del descanso, Rafael Márquez remató en un tiro de esquina, un zaguero despejó en la línea y en el rebote Guillermo Franco hizo el de la honra. Para el segundo tiempo, de manera inmediata, Glen Jonson hizo un golazo y mató a nuestro equipo.