Con un tanto fundamental de su goleadora estelar Abby Wambach (27), Estados Unidos se clasificó por quinta vez para las semifinales de los Juegos Olímpicos de futbol femenino, este viernes en Newcastle, donde derrotó 2-0 a la modesta Nueva Zelanda.

Estados Unidos, que hizo respetar los pronósticos ante las novatas cuartofinalistas kiwis, remató el pleito en los últimos minutos con una diana de la delantera ingresada Sydney Leroux (87).

Las estadounidenses de Pia Sundhage, tres veces medalla de oro, las últimas dos en Atenas-2004 y Pakín-2008 frente a Brasil, enfrentarán por una plaza en la gran final del 9 de agosto en Wembley al vencedor del duelo entre Gran Bretaña y Canadá, que chocan en Coventry a última hora este mismo viernes.

Francia fue el primer clasificado para semifinales, al derrotar en primer turno a Suecia por 2-1, en Glasgow.

En el estadio St James' Park, las norteamericanas tardaron más de la cuenta para matar el suspenso de un partido que les sirvió de todos modos para mantener su paso perfecto en el torneo, tras ganar su llave con tres victorias (4-2 a Francia, 3-0 a Colombia y 1-0 a Corea del Norte).

Las chicas de Pia Sundhage, favoritas a la medalla dorada con Brasil y Japón, que se eliminarán entre ambos este viernes en duelo de cuartos, mostraron su mejor repertorio cuando el balón pasó por los pies de Alex Morgan y Megan Rapinoe.

Pero el golpe de grogy lo pegó Wambach, que ya suma cuatro dianas y comanda en la tabla de artilleras, al empujar al fondo del arco una asistencia de Morgan, ante lo que la portera oceánica Jenny Bindon no pudo hacer nada.

Wambach, que se perdió la cita de Pekín-2008 al romperse una pierna, gritó su octavo tanto en Juegos Olímpicos y se acerca de a poco al récord que posee la brasileña Cristiane, quien acumula doce goles desde su debut en el torneo de los anillos.

Alex Morgan tomó la manija del partido y pudo aumentar, pero lo falló tres veces, frente a unas neozelandesas que tenían en Hannah Wilkinson el único arma para asustar a la mediática arquera estaodunidense Hope Solo, siempre segura.

El golpe de nocáut llegó a los 87, con la diana de Sydney Leroux, que había ingresado apenas siete minutos antes por Morgan, esa que no había podido liquidar antes la historia.